martes, 22 de diciembre de 2009

Verdiales y los Cotta Lobato

En los campos donde se criaron mis padres, el cortejo era difícil. Un hombre y una mujer no podían hablar libremente. Para hacerse novio de una mujer, había que ir a su casa, quitarse el sombrero, pedir permiso para entrar, preguntar por la pretendida sin decir las intenciones y había que estar muy atento a las reacciones de la familia y de ella para averiguar si se le permitía volver otro día. La señal definitiva de que era aceptado como pretendiente era que ella se sentaba a su lado, con toda la familia vigilando. Pero si una se precipitaba a sentarse, ¡era una fresca! Había que sentarse a la segunda o tercera vez que llegase el susodicho, pero si una tardaba un poco más, el pretendiente podía interpretar que no era aceptado. ¡Todo un complicado lenguaje lleno de riesgos! Y así, sentados uno al otro y ante la mirada de la futura suegra, durante los años que durase el noviazgo. A eso se le llamaba ir de yerno.

Antes de ir de yerno, mi padre ya le había echado el ojo a mi madre. Como era muy difícil que un hombre y una mujer pudieran hablar a solas y libremente, muchachos y muchachas aprovechaban, por ejemplo, las fiestas de verdiales para verse discretamente. Mi padre ya le había echado el ojo a mi madre en esas fiestas y se dijo a sí mismo: "Voy a acercarme disimuladamente a ella y si tiene las orejas limpias, ella será mi mujer". Esa manía de hacer depender del azar cuestiones importantes es algo que he heredado de él, porque en el fondo pensamos que no es el azar el que decide. Pues bien, mi madre, aunque pobre, era limpia. Y de esa limpieza y de un hombre enamorado nacimos los Cotta Lobato. Yo no sé qué haría sin ellos.
Gracias, mamá, por tu limpieza y tu hidalguía.

25 comentarios:

Dyhego dijo...

Don EPIFANIO:
¡Pues que vivan tu maere y tu paere!
1 neutonio

AdP dijo...

En el caso de los míos, antes de entrar en la casa había que hacer un acercamiento. Esperaba el varón a la dama en la calle, en la esquina más cercana, con media familia de ella asomada a la puerta de la casa. Después, sí, seguía el ritual que has comentado. Las cosillas de los viejos; como la mujer del césar, que además de ser honrada tenía que parecerlo.

Pienso en cómo lo hacían nuestros padres y en cómo lo harán nuestros hijos. Y el lo que pensarán los segundos de nosotros. ¿Les pareceremos tan anticuados y rancios como nuestros padres a nosotros?

Saludos.

Jose dijo...

Qué bonita historia la que nos has contao hoy, nada menos que vuestra pequeña gran historia, la de tu familia... Y qué lenguaje aquel... Cuánto hemos cambiado... Y no digo más, pa no estropear esta preciosidad de entrada.

Buenas noches.

Paloma dijo...

Preciosa historia, me pregunto cómo se las ingeniaría tu padre en semejantes circunstancias (por mucho disimulo que empleara) para averiguar si tu madre tenía las orejas limpias.

Un beso y feliz Navidad ;-)

José Miguel Ridao dijo...

Entrañable entrada, Jesús. Se nota que quieres a tu familia. Que disfrutes de ella en estas fiestas.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Y viva Dyhego.

AdP, me intriga esa pregunta que te haces respecto a qué dirán nuestros hijos de nuestras costumbres. Supongo que no hallarán tanta distancia entre las nuestras y las suyas, a diferencia de las nuestras y las de nuestros padres.

Jose, el amor siempre es bonito.

Paloma, acercándose con muchísimo disimulo. Se me olvidó decirlo.

José Miguel, como te quieren a ti tus hijos. Feliz Navidad.

LFU dijo...

Preciosa entrada, amigo. Me figuro que los mios son de la misma epoca, cuando se decia de los que empezaban a salir, que "se hablaban", expresion que me encanta y procuro divulgar. Un abrazo y gracias por compartir tan alegres y simpaticas vivencias que forman parte de la tradicion familiar.

mangeles dijo...

Pues es lo que había. Cada uno en sus circunstancias hace lo que puede....y a ellos les tocó esa feria....

Pero esas historias eran bonitas...díficiles ...pero bonitas...

Lo malo es que no les dejaban REIR, no les dejaban BAILAR...no les dejaban pensar y decir lo que pensaban...


Nuestros padres fueron los hijos de la posguerra...hambrientos...sin nada...sin alimentos...sin cultura...sin libertad...no tuvieron nada...

Salvo su alma limpia...dispuestos a amar...dispuestos a ser felices...y dispuestos a hacernos felices...

Yo no creo que nuestras generaciones lo hayan hecho mejor que ellos...teniendo mucho más...y lo digo muy en serio...

Besos y saludos a todos los Cotta Lobato

Jesús Cotta Lobato dijo...

LFU, sí, eso era, que se hablaban. Me gusta, ahora que lo dices.

Mangeles, lo tuvieron difícil, pero a veces pienso, como tú, que fueron más felices que nosotros. Un saludo de los Cotta Lobato para ti.

elpiyayo dijo...

¿A todos los Cotta Lobato? Pues que alegría me has dado, pero lo curioso, que quieras a todos los Cotta incluido yo y aun más curioso, que yo tenga un hijo que se llame igual que tu padre, ese honor es mio, Cotta Rebollo. Jajaja, ahora no me vayas a decir que no tengo razón "Unamunito"
Ya te he oido el "ufffff"
Feliz Navidad

Rocío Márquez dijo...

En el caso de mi familia, como siempre ha vivido en medio del campo o en la costa, pues se daban sus escapaditas a escondidas detrás de una higuera o agazapados tras una duna en la playa y lo demás te lo imaginas. También yo heredé el legado del cortejo Jesús, pero en este caso más furtivo y liberado. Eso sí, espero que mi hija conozca a algún malagueño y "verdialeé" un rato antes de tirarse en el mirto. Un abrazo y felices días.

mangeles dijo...

Más felices no creo Jesús...que nosotros tenemos agua caliente, y calefacción y comida, incluso muchos...hasta casa propia....


FUERON MÁS SERES HUMANOS Y MÁS VALIENTES, Y MÁS FUERTES, y MÁS SIFNOA Y MÁS....DE MÁS...DE TODO... que en nuestras generaciones hay mucho idiota...

Máster en Nubes dijo...

Qué bonito, Cotta, tiene su cosita...

Ocurría también que como el único modo de conocer a una mujer era salir con ella como novio oficial algunos acumulaban una mala reputación de espanto, sin culpa alguna. Se llama subirse al pescante, y quienes se subían y bajaban ... tenían una mala fama inmerecida, la verdad.

Y luego estaban los novios que las amigas creían ver, "le has gustado", "le gustas"... y el pobre sin enterarse, sin comerlo ni beberlo, y luego decían que era un fresco cuando no lo era, el pobre no había hecho ná de ná.

Uf, anda que no hemos andado en muchos casos para bien. Un abrazo, Cotta, Cottas en general...

Dyhego dijo...

Señor PIYAYO:
Mi madre se apellidaba Rebollo. Hasta ahora no había vuelto a oir ese apellido fuera de la familia de mi madre, claro es.
Salu2

lolo dijo...

Qué bonita vuestra historia.

Y me llama la atención esa "manía de hacer depender del azar cuestiones importantes" Me resulta muy familiar. Es como buscar fuera de uno la razón de lo que se quiere hacer...

"Hablarse". "Hacer el amor" llamaba mi abuela al cortejo.
Sí, hemos andado mucho, y nuestros hijos buscaran sus formas; me resisto a pensar que las costumbres le ganen la partida al amor.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Si, Piyayo, a todos los Cotta Lobato, incluido el Piyayo. Y el honor de llamarse como su abuelo es más de tu hijo que suyo, aunque tú hayas contribuido con tu partecita. Por cierto, Dyhego me informa de que su madre también era Rebollo.

Rocío, el mar siempre ha dado más libertad. ¡Ah las dunas! Las prefiero a todo lo demás. Le deseo un buen malagueño salao y bueno a tu hija.

Mangeles, bueno, no sé en qué fueron más o menos que nosotros. Eso sí, trabajaron más y levantaron el país.

Máster, sobre eso deberías escribir tú, sobre los malentendidos que muchas veces se producían por la dificultad que había de mostrar los verdaderos deseos. Debía ser un tormento.

Dyhego, ¡si al final vamos a estar emparentados! Mi abuela paterna era Rebollo y muy buena y muy guapa.

Lolo, sí, eso debe ser: que la Providencia o el azar decida por uno cuando uno no sabe o no se atreve a hacer algo. La acepción antigua de hacer el amor, entendida como cortejar, me gusta más que la de ahora. Un beso.

Rosna dijo...

Preciosa y verdadera historia de amor , un bello homenaje a sus padres Cotta san .
Le deseo mucha felicidad ,para usted y su familia .
FELICES FIESTAS !!!

Y el comienzo de un año auspicioso : Akemashite omedeto godai masu !!!!

Rosna

José María JURADO dijo...

Verdial, es una palabra preciosa, un resto moro del canje jondo o al revés.

Feliz navidad.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Rosna, esta vez no hace falta que le envíe una estrella, porque ya está en el cielo la de Belén.

José María, en eso también coincidimos: siempre me ha gustado esa palabra y siempre me he preguntado de dónde viene. Feliz navidad.

Las hojas del roble dijo...

¡Cómo han cambiado las cosas, Jesús!
Hermosa entrada.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Muchas felicidades y un fuerte abrazo.

Olga B. dijo...

Lo de verle las orejas fue claramente una excusa para acercarse, con todo lo que eso implica, el olor de su pelo, sus ojos, su calor... tu padre sabía mucho;-)
Y qué lenguaje, como el del abanico del siglo XVIII, y es que las personas siempre se esfuerzan por entenderse cuando así lo quieren, está clarísimo.
Que pasen muy buenos días todos los Cotta Lobato, fruto de tan productivo entendimiento.
Feliz Navidad y un beso.

mangeles dijo...

FELIZ NAVIDAD JESÚS, para ti y toda tú familia.


Espero que lo pases genial. Un beso

lolo dijo...

Pues yo no me quedo sin desearte Feliz Navidad, Cotta. De verdad.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Hojas, las cosas han cambiado y las personas seguimos siendo las mismas.

Javier, otro abrazo para ti.

Olga, tú lo has dicho: por muy difícil que nos lo pongan las convenciones o las circunstancias, nos entendemos cuando tenemos ganas de entendernos.

Mangeles, feliz navidad.

Lolo, gracias. Yo también de verdad y ex corde.