domingo, 4 de septiembre de 2022

Un poema sublime de José Julio Cabanillas

Quien haya vivido alguna vez la verdadera angustia en su vida, se estremecerá con este poema.

LUNA EN EL GETSEMANÍ 
Hay una hora, dicen, que muy pocos han visto 
como no sean los muertos. 
Hay una hora, dicen, 
en que el sol no ha salido, y se ocultó la luna, 
y no brillan las estrellas. 
Te sorprende esa hora 
en cualquier calle, monte o huerto. 
O hasta en tu propia casa. No es de día ni es de noche, 
ni a la vigilia le sucede el sueño. 
Las hojas en la rama 
no nacen ni se secan ni se caen. 
Está parado el mundo. 
Empapado, lavado 
por una angustia blanca en un río que no corre. 
Quien ha visto esa hora ya no vuelve. 
No canta ningún gallo. 
No cuchichean los grillos. 
Ni un mirlo tempranero silba a nadie. 

Cuando llega esa hora 
en que la seca muerte dice: “Yo”, 
mientras pisa la hierba fragante del Edén, 
mejor no haber nacido. 

Tú, que sudaste sangre en aquel huerto, 
envíame, envíame a aquel ángel 
con su paño de angustia, 

el ángel que Dios hizo 
para aquellos que están en esa hora. 

(Poemas descalzos)


martes, 30 de agosto de 2022

Arte y devoción. El Cristo de Velázquez

 

He estado este mes de julio en el Museo del Prado. Había dos cuadros que yo tenía muchísimas ganas de volver a ver y que, para mi sorpresa, pude disfrutar a solas, sin aglomeración de turistas: los Fusilamientos del 3 de mayo, y el Cristo de Velázquez, que me parece un cuadro con tanto valor artístico como religioso: esta combinación no es tan frecuente.

Ocurre a veces que obras artísticas de grandes artistas no gozan de la devoción de los creyentes. La sublime Virgen de Guadalupe, que no ha sido pintada por nadie, tiene más devotos que todas las madonas y vírgenes que se hayan pintado jamás sobre la tierra. He visto iglesias donde, a pesar de contar con grandes obras artísticas, el que recibe más flores y devotos es una estatuilla o una talla sin gran valor artístico, como la de san Judas Tadeo en el atrio de la iglesia de San Antonio Abad en Sevilla. Las Vírgenes con más devotos no suelen salir en los libros de historia del arte.

Supongo que habrá razones culturales, psicológicas, históricas, modas que expliquen el fenómeno; pero me gusta pensar que también hay razones teológicas y sobrenaturales que solemos negar porque se nos escapan.

El Cristo de Velázquez tiene la rara virtud de ser una pintura de un valor artístico incalculable y a la vez mover a la devoción  a millones de corazones de todas las épocas y culturas. A Velázquez se le abrieron los cielos cuando lo pintaba y, cada vez que contemplamos el cuadro, nos lo abre a nosotros.

domingo, 10 de julio de 2022

Pillado al azar en una conversación en Madrid

 Era un tipo con macuto y botas militares. Y hablaba en una esquina por su teléfono móvil, muy acalorado, y le decía a alguien:

-¡Sí, eso es lo que quiere el diablo que tú hagas! ¡Comprar droga en cuanto llegas al sitio!

lunes, 20 de junio de 2022

Ángeles

 1. Gritó Luzbel: “Pudiendo haber creado un universo de infinitos círculos concéntricos, ¿para qué, oh Gran Citarista, uno con espacio y tiempo?”. Y acaudilló la primera rebelión. 

2. Tras el destierro de los ángeles nos han invadido horóscopos y extraterrestres. 

3. La existencia de los terrícolas es mucho más difícil de creer que la de los ángeles. 

4. Los ángeles nos salvan de la muerte todas las veces, menos la última. 

5. La diferencia profunda entre lo empírico y lo humanístico es que los ángeles ya lo sabían todo de la materia antes del primer hombre, pero absolutamente nada de lo que este fuera a pensar, decir o hacer. 

6. Hacen falta al menos cuatro ángeles para salvar todos los días del suicidio al inocente injustamente encarcelado. 

7. Un ángel prefiere abrir el Mar Rojo a forzar la voluntad de un hombre; un diablo, justo al revés. 

8. En las pesadillas también hay ángeles, pero no me reconocen. 

9. Quien tañe tiene ángel y quien baila tiene duende. 

10. En el mejor momento hay que dejarse arrastrar por los ángeles. Donde nos lleven es cosa suya.