viernes, 4 de septiembre de 2009

Lo que pienso cuando meo borracho en un bar

Advierto: esta entrada es filosofescatológica. He intentado escribirla varias veces, pero siempre la acabo borrando, porque no doy con la tecla.

El caso es que un día, charlando con mi hermano David, descubrimos que tenemos una cosa más en común: los pensamientos que nos abordan cuando meamos borrachos en un bar.

Uno está alegre y chispeante en la mesa, acaba de decir unas cuantas burradas y le acaban de hacer unas cuantas confidencias y entonces uno va al servicio y allí reinan la penumbra y el silencio, pero la cabeza sigue llena de voces y puntos de vista a cual más dispares y entonces es cuando le llueve a uno una tormenta de ideas difíciles de plasmar porque están alcoholizadas: que si el mundo es incomprensible y estupendo, que está lleno de sorpresas, que uno comprende ahora al mismo que quizá mañana, ya sobrio, acabará rechazando. Uno se siente dotado de una clarividencia que le hace comprenderlo casi todo y lo que uno no comprende también le parece bien; e incluso me dirijo a Dios con más camaradería, como si los dos fuéramos soldados en día de permiso.

Como esas meadas suelen ser largas, dan para mucho.

En fin, lo expongo por si a alguien le pasa lo mismo.

25 comentarios:

Ladrón_De_Versos dijo...

"La vida terrenal es el verdadero purgatorio."

"Dichosos aquellos que en su ignorancia ignoran sus pecados porque ellos no sufren las consecuencias de tener una mala conciencia ni necesitan pasar por una penitencia."

Saludos Jesús.

Dyhego dijo...

Don Epifanio:
Describe usted muy bien la situación: pese al silencio en el aseo, a uno le sigue bullendo la cabeza y los vapores etílicos nos dan una clarividencia que, en mi caso, es lúcidamente patética porque no sólo me doy cuenta de las tonterías que yo haya dicho sino que también veo las miserias de los que hayan alcanzado un punto más alto que yo en la escala alcohólica.
De todos modos mi vida social es mínima y las cervezas me las tomo en mi casa. Este verano me he montado... iba a contarle a usted un rollo que ni le interesará. Perdón.
Lo dicho, mee usted, pero mee dentro.
1 neutonio

Ángeles dijo...

Creo que las mujeres lo tenemos más díficil, bastante hacemos ya con:
no tropezar con los tacones, darle el bolso y el abrigo a nuestra amiga sin que se caiga al suelo y se manche, mantener la puerta cerrada,(nunca funciona el cerrojo) mientras intentamos no sentarnos, no mancharnos, atinar y poner verde a nuestra cuñada.
Un saludo

José Miguel Ridao dijo...

A mí el alcohol me nubla el entendimiento; difícilmente puedo atinar dentro del receptáculo, así que no me quedan neuronas para alardes intelectuales.

Abrazos.

Juanma dijo...

El título de la entrada es un espectáculo. Yo, ahora que lo pienso, pienso que no pienso mucho, la verdad. Sí que me pasa, si hay un espejo (a la altura de la cara, no se confundan), que no puedo dejar de mirarme incisivamente. El careto que me sale, por cierto, es para olvidar.

Un abrazo, querido Jesús.

eres_mi_cruz dijo...

te entiendo perfectamente, jesús...
entrar borracho a la cabina meadero es lo más cercano a la ingravidez que el común de los mortales puede experimentar...
todos tus pensamientos flotan ingrávidos y les das
de tacón... la máxima evasión para un arquitecto...

maite mangas dijo...

Aunque la "posición" de las mujeres en este tema no es la misma, ya lo ha descrito Ángeles, la sensación de clarividencia es exactamente igual en mi caso. Y además me inunda una sensación de estar por encima del bien y del mal, por ejemplo, se me cae el bolso al suelo encharcado de una mezcla de varias cosas y hace "chof", porque los baños de mujeres por las noches están encharcados siempre, bueno pues lo recojo sin darle importancia y ya está. Sin hacer dramas.Con dignidad, que hay cosas más importantes en la vida. Es la clarividencia.

Máster en Nubes dijo...

Comparto con las chicas las dificultades de los cuartos de baños que mira que los hacen pequeños, y si es invierno todo cuesta más, mucho más.

Comparto contigo Jesús y al parecer con casi todos esa clarividencia maravillosa (para uno, por fuera estoy confusa), esa camaredería del cielo con el infierno, pero sólo en el estado chispa, como me pase me duermo de pie, sentada, tirada en el suelo: me duermo.

Naida dijo...

en el caso de las mujeres....el silencio no se apodera del baño, por que siempre vamos acompañadas de un grupo que están igual de borrachas que tu y empiezan a meterte prisa por que todas se están meando. Como somos un montón nos da tiempo a hablar de todo, y hablamos de todo lo que puedas imaginar, algún día escribiré algo sobre eso jajaj un beso!

ReyVindiko dijo...

A mí me da pudor mezclar la meada con la confidencia, así que prefiero ir solo y, evidentemente, me pasa algo muy parecido (por si alguien no lo sabía, yo soy David, otro de los hermanos de Jesús), pero lo más recurrente es la sensación de que si consiguiese reflejar esa clarividencia en las páginas de un libro, habría logrado entrar en el Parnaso de la literatura clásica para siempre, y los críticos dirían de mí: "en sus páginas aparece el ser humano tal como es, brillante, feliz, desgraciado y oscuro".
Y más cosas, porque esa descarga de "agüita amarilla" que cantaba el hijo del amigo del padre de Master, suele durar bastante.

Jesús Cotta Lobato dijo...

No sé, Ladrón, yo creo que de los verdaderos pecados todo el mundo se da cuenta, por muy ignorante que sea.

Dyhego, ¿así que a usted también le pasa? También yo reparo a veces en las tonterías que acabo de decir por la borrachera, pero como suelen estar todos más o menos borrachos. Por cierto, me ha dejado usted con la intriga de lo que se ha montado.

Ángeles, de todo lo que has dicho, creo que lo más difícil es no poner verde a la cuñada.

José Miguel, como ves, no es ningún alarde intelectual los pensamientos que acabo de describir. Más que pensamientos, son por así decir sentimientos de benevolencia universal.

Eresmicruz, ese es el adjetivo que me faltaba para describir cómo son los pensamientos que me abordan duranta la etílica micción: ingravidez. Diana.

Maite, ¡qué magnífica la clarividencia del borracho! Algo así debe ser el paraíso: todo pierde su importancia.

Máster, debería recopilar en mi entrada todas vuestras aportaciones, que expresan mejor que yo lo que quería decir: camaradería del cielo con el infierno. Eso es.

Naida, pues sí que es diferente la experiencia entre mujeres. Yo no me imagino esa situación entre hombres ni por asomo. Leeré esa entrada tuya con mucho gusto.

Reyvindiko, ¡hasta en los pensamientos somos hermanos! Un beso fuerte.

Dyhego dijo...

Don Epifanio:
Al hilo de los alcoholes, iba a contar que este verano me he montado una destilería en mi casa y he elaborado un licor de café casero "rico pero que rico", además de la preparación de melocotones troceaditos y macerados en vino con azúcar y enfriado convenientemente en el frigo.
Si a usted le apetece, deme una dirección y le mando una botellita.
Era eso sólo, pero no me gusta ser pesado con mis rollos(y a veces los soy).
Un neutonio etílico.

Julio dijo...

Nada mejor en el mundo que una larga y cálida meada, fuente eterna de conocimiento y reflexión...

Jesús Cotta Lobato dijo...

Dyhego, voy a tenerle que tratar a usted de don, desde que tiene la destilería. Siempre he admirado a los que son capaces de hacer cosas así. Si de pronto hubiera una catástrofe mundial, gente como usted volvería a levantar con su ingenio la civilización.

Julio, cuando la vejiga se va aliviando, el cerebro entra en acción y se nos ocurren las grandes ideas. Un abrazo, colega.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Nunca suelo atinar, entonces entre atinar, salpicar y charlar, prefiero seguir bebiendo.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Eso es lo más sabio, Javier. Ya se sabe que los escritores siempre han sido grandes bebedores. Un abrazo.

elpiyayo dijo...

Quiero hacer publico que Jesús no bebe ni una tercera parte de lo que lo pueda hacer yo, pero el, con poca cosa alcanza ese punto donde las musas te estimulan y ponen tu mente tan lucida y tu lengua tan suelta que enseguida te haces amo y señor de la mesa. Una cerveza más y se parece al pensador de Rodin, solo que dice si o no con la cabeza y su lengua se traba. Quiero decir con esto, que puede que sea buen escritor, pero no un gran bebedor.
Asi que vino que no seas capaz de mear no te lo bebas.
A proposito de las mujeres, yo he visto a mujeres mear de pie y sin problema ninguno, solo han de pegarse un pellizco en la falda, jajaja

Jesús Cotta Lobato dijo...

¡Tener hermanos para esto, para que te dejen en mal lugar ante mis amigos! Es cierto que, como dice el Piyayo, se me traba a veces la lengua con la bebida, pero eso me pasa también estando sobrio, porque soy un poco tartamudo de por mí mismo mismamente. Pero no estoy de acuerdo en que yo sea un mal bebedor. El mal bebedor, en mi opinión, es el que cuando bebe se pone insufrible, beba mucho o poco. Yo soy un buen bebedor porque con dos o tres copas ya estoy más contento que unas pascuas. Un abrazo, hermano.

Rosna dijo...

Jajajajajaja ....que maravillosa confesión ...Y que desmentiaaa jajajaja ,también me intuía eso que Usted Cotta san no es un bebedor , y que osado el Pipayo san jajajajaja . Y que ... generoso sigue siendo Cotta san por permitirnos escribir tantas locuras en su Bitácora mágica ...
Ejem ...ejem ...Y ya que estoy en plan de confesiones .... aquí va ...mi única borrachera me valió ingresar al hospital jajajaja le arruine las vacaciones a mis hermanossssssss jajajajja , claro fuimos a Cuba .. ellos salián y yo me quedaba aburrida ... asi que aproveche una noche que me sacaron a dar una vuelta del perro ... y me tome unos mojitossss jajajjaja quede tiraaa en la playa , flor de susto cuando se dieron cuenta me llevaron al hospital jajajjajaja y mis padres le suspedieron toasss las salidas nocturnas , en fin Mea Culpa ... reconozco que fui maleaje , no solo me hice piz también vómite hasta mi apellidoooo , quede medio muerta ,hinchada jajajjaa ....
Ufffffffff que cosa me echo recordar Cotta san .
Un beso sobria !!!
Rosna

Rosna dijo...

Ahhh ...por cierto me da por cantar y con tres copitas más ...mmmm ... creo que toco el cielo
Buen fin de semana !!!

Tomamos dos copitas de vino Cotta san !!!
Saludddd
Salud2ssssssss
Rosna

Jesús Cotta Lobato dijo...

Rosna, menuda borrachera agarró usted en Cuba. Así que tiene que beber sólo lo suficiente para animarse a cantar, ni una gota más. A mí me pasa igual. Un beso sobrio.

Ángel Sobreviela dijo...

¡Cuánto me recuerda al poema de mi paisano Manuel Vilas "Lavabos"!Expresa ideas muy semejantes, quizás en las suyas está más ausente el optimismo y las sensaciones de euforia.
Un placer visitar tu blog.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Ángel, seguiré la pista de ese poema. Siempre es una tranquilidad saber que no soy el único que piensa esas cosas en esos sitios. Por lo demás, sé bienvenido.

Jesús Beades dijo...

Por no dar más detalles, que los hay y muchos, resumiré diciéndote: sí, me pasa exactamente lo mismo. Cuando quedemos para esa cerveza taaan postergada, te daré detalles.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Tocayo, ya somos tocayos en otra cosa. Me alegro de encontrar otro al que le pasa exactamente lo mismo. Esa cerveza urge.