viernes, 5 de febrero de 2010

Fuera esos rencores

Durante un tiempo cierta persona me trató mal. Y, años después, el solo recuerdo de su rostro y su presencia me producía aún taquicardia, me aumentaba la calvicie, que por entonces no era galopante, y me bajaba la libido. Pero un día me decidí a poner todo eso por escrito, con detalle. Fue mi primera incursión en el género autobiográfico y de la confesión. Y, milagros de la literatura, me reconcilié con él. Ahora soy capaz de pronunciar su nombre sin sentir arcadas y de recordarlo incluso con cariño. Hasta sería capaz de tomarme con él un par de cervezas.
Un alumno mío me ha pasado unos escritos suyos y yo lo estoy animando a que siga: la literatura es una gran exorcista. Si a alguno de vosotros la literatura le lleva a acariciar la idea del suicidio, ¡que queme el libro o que deje de leer y de escribir y se dedique a correr por las playas solitarias! Si la palabra no nos salva, que al menos sea el viento de Dios el que mate vuestros demonios.
Un abrazo a todos. Hoy es viernes y me he levantado así de estupendo.

18 comentarios:

Dyhego dijo...

Don EPIFANIO:
Lo mismo me animo a seguir sus indicaciones a ver si consigo exorcizar ciertos rencores.
No se lo prometo pero lo intentaré.
1 neutonio para que el día siga siendo tan bueno para usted y se prolongo todo el fin de semana.

Ramón Simón dijo...

Los viernes son maravillosos. Miramos la semana de distinta manera, de distinta sustancia a como la observamos el lunes: gris, triste, eterna. Pero, por otro lado, siempre acabamos volviendo la vista atrás, a esos días de la infancia, a esos fines de semanas de juventud con granos en la cara y fila de hormigas desfilando por la comisura superior de nuestros labios.
Abrazos.

Lopera in the nest dijo...

Querido Jesús, otra vez aquí. Y otra vez haciendo sugerencias. Un amigo ha abierto muy recientemente un blog. Es un tipo muy lúcido e inteligente (bueno a mi me lo parece), y como ejemplo y para que te diviertas este fin de semana te propongo la lectura de este post. Aunque estoy seguro que te va a gustar más el que pondrá mañana o pasado, y que publicó en El Mundo ayer.
Un abrazo.

mangeles dijo...

¡Tú siempre estás estupendo, Jesús¡...

Y por si se dá otra ocasión...si mientras te sientes maltratado, escribes todo lo que te ocurre,no caes en la falta de autoestima, y la rabia y el dolor se va quedando en las frases escritas, y analizas con más claridad y lógica la situación, y la superas...rozando apenas al rencor.

Besos.

mangeles dijo...

Me parece que no se entiende bien...

Queria decir, que si "escribes lo que te pasa, cuando y mientras te está pasando"...entonces no se dá la falta de autoestima,se analizan las cosas mejor...

Eso...

Más besos

lolo dijo...

Si uno se levanta estupendo es difícil que aniden los rencores, aunque no estén escritos.
Hay que escribir los viernes para llenar de estupendez el mundo.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Don Dyhego, se lo recomiendo. Escríbalo con todo detalle, sin callarse nada. Relea el texto, púlalo, guárdelo en un cajón y luego déselo a leer a alguien de confianza. Reciba usted mi neutonio de rigor.

Ramón, el viernes tiene el encanto del placer inminente, que es casi más sabroso que el placer mismo.

Lopera, tus sugerencias siempre son exquisitas. Y siempre las acepto con mucho gusto. Buen fin de semana.

Mangeles, gracias por lo de estupendo. Veo que tú también has probado el método. Pero en realidad se me da mal eso de escribir mientras me está pasando. Pero lo intentaré. Buen fin de semana.

Lolo, esto de la estupendez me encanta. Casi me dan ganas de crear una nueva etiqueta de entradas: la estupendez.

Anónimo dijo...

Buena receta para el que escribe o escriba, pero para el que ya es calvo como yo, el que hecha demasiadas horas para .........me callo, a mi el que me la juega tiene que morder la tierra ante mis pies, ya sea por mi mano o por manos de Dios ( porque tu Dios es el mismo que el mio, es el que Es), solo que tu sigues los pasos de Jesucristo por lo que veo y yo soy un zelote.
Si nuestro Dios no hace caso a las oraciones de sus hijos que rezan en su templo, en sus casas, en España, menos caso hará a un mamarracho que se proclama agnóstico o ateo ¿chaquetero o payaso? o ambas cosas.
Pero convertidos los quiere Dios

jaimemarlow dijo...

¿Y si la persona que te trata mal eres tú mismo, porque te odias? ¿También funcionaría? Tengo que probarlo.

JESUS FIDELIS dijo...

Estupenda entrada Jesús, estupenda.
Corriendo, leyendo y escribiendo apaciguamos nuestros demonios.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Piyayo, yo hago lo que puedo, como tú. No sé si haría morder la tierra al que me la juega. No es mi estilo ni mi deseo. En fin, menos mal que yo no te la he jugado nunca, al menos que recuerde.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Jaime, creo que también funciona, pero entonces creo que en vez de escribir con victimismo y autocompasión, lo mejor es hablar de uno mismo como si fuese otra persona a la que uno mira con simpatía y humanidad. Ya me contarás si funciona, para aplicarme el cuento. Ex corde, Jesús Cotta.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Tocayo, pues eso, que la literatura no sólo sirve para pasar el rato. Un abrazo.

elpiyayo dijo...

Entonces yo me anonimo en valde?, !cojones¡ si cada vez que saco las bilis en tu blog tu vas y me descubres, apañados estamos.
Por cierto, yo a los que son de mi sangre no los odio, no por ser bueno, sino porque no puedo, asi que andate tranquilo.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Piyayo, perdona. Ahora mismo lo arreglo. Además yo siempre he sabido que en ti no tengo un posible enemigo, sino un defensor, aunque yo viva en una ciudad y tú en otra. Hoy te envío un abrazo y un beso.

benedetina dijo...

Mi chico descubrió tu blog, y ahora soy yo la que está enganchada a leer tus reflexiones. La literatura también es para mí, junto con el cine y la música, una de las mayores razones para seguir viviendo. Y escribir desfoga que no veas, si que es verdad.

Un saludo.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Benedetina, dale un beso a tu chico y bienvenida. La escritura, esa gran sanadora.

Mery dijo...

Si, escribir tiene ese don beatífico casi siempre. Sobre todo para quien sea introvertido.
Haces muy bien recordándolo aquí, hay cosas que de tan evidentes, se nos escapan.
Un abrazo