martes, 2 de febrero de 2010

Porros y poesía

Hoy me he dado cuenta de que soy un forofo de la intensidad y ando siempre en su busca. Por eso no hace mella en mí la máxima délfica que exhorta a la moderación. Los paraísos artificiales me tientan mucho. En el ambiente adecuado, que no es precisamente el adecuado, yo sería un drogata empedernido. Y creo que la literatura y, en especial, la poesía me han salvado de los psicotrópicos. 
La poesía es valiosa en sí misma, pero en mí produce, como regalo, ese efecto salvador: ella me inyecta en vena la intensidad que necesito para vivir.
La buena poesía, la de calidad, la que no está adulterada, me traslada a otro sitio mucho más bonito que este.
De verdad, amigos, la recomiendo, si uno quiere abandonar una adicción.
Contra porros, poesía.

18 comentarios:

Capitán dijo...

Contra porros algo que llene, poesía, trabajo, tenis, familia, ...

Aunque siempre he pensado que para que haya algo que a uno lo llene, ha debido ser educadopara poder disfrutar de lo bueno de la vida.

Contra porros educación.

Dyhego dijo...

Don EPIFANIO:
Para la poesía, necesitaría que alguien me dijese: ésta sí, ésta no, ésta sí, ésta no... éxtasis...
Iba a decir otra cosa, pero me callo.
1 neutonio

Olga B. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Jesús Cotta Lobato dijo...

Capitán, pues tiene usted toda la razón. A cada uno lo llena una actividad distinta. A mí la poesía.

Dyhego, me temo que eso tampoco es posible. Lo mejor, creo, es que, si usted tiene ganas y ánimo de entender de poesía, lea la que caiga en sus manos y decida "esta sí, esta no". Pero también puede usted preguntar a entendidos de los que se fíe y leer lo que ellos le digan. Aun así, se llevará chascos y gratas sorpresas. Un neutonio (y perdone usted que haya borrado la entrada de los escupidores y con ella su comentario, pero es que le he dado al clic equivocado y me han salido dos entradas sin darme cuenta).

Jesús Cotta Lobato dijo...

Olga, si alguna vez hay una fiesta con porros y poesía, me temo que no podríamos resistir a la tentación (avísame cuando haya una)

Olga B. dijo...

Ay, qué susto, creía que teniamos fiesta jipi;-)
A mí también me tienta todo mucho, pero la poesía (alguna) me llena la sangre de un no sé qué (que quedan balbuciendo).

Olga B. dijo...

Sorry, es que me había dejado un acento, en el qué (que quedan balbuciendo;-)

Dyhego dijo...

Don EPIFANIO:
Usted siempre está disculpado. Mi comentario era totalmente superfluo.
Las máquinas éstas dan pequeños contratiempos y travesuras.
Otro neutonio, hala.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

¿Dónde hay que firmar?

Miradme al menos dijo...

Menos ficción y más realidad.
Apúntame Cotta, que esto promete.

Un abrazo

Jesús Cotta Lobato dijo...

Olga, pues yo creo que no se te había olvidado ningún acento.

Dyhego, qué apañado.

Javier, en nuestro próximo encuentro te llevaré el papel para que lo firmes.

Miradme, busquemos poemas intensos para curar las adicciones y verás que sí promete.

lolo dijo...

Es un vicio, la intensidad. Cuando se prueba, menos sabe a poco. Si te moderan fastidia bastante.

A la fiesta no sé si me apuntaría. No me veo pasando la intensidad, chupada, a otros.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Lolo, tienesrazón en calificar la intensidad como un vicio. De hecho ella es la madre de los pocos vicios que he tenido y también es un vicio buscarla en la poesía, porque si no encuentro la intensidad, entonces la vida me resulta demasiado cotidiana, ¡con lo bonita que es! Por cierto, eres una dama: no están hechas para damas esas fiestas en que se comparte un porro babeado.

Olga B. dijo...

Sí, se me había olvidado el acento, por eso he borrado el comentario y lo he vuelto a mandar, ya correctísimo. Je.
Desde luego, eso de pasarse algo babeado no va con estos tiempos esterilizados. Pues cada uno con el suyo, y Dios con todos;-)
Que no, que es broma. Ya vale con fumar tabaco normal, que también es muy malo.
Dejaremos las fiesta jipis para quien aún las aguante.
Saludos a todos.

mangeles dijo...

Jjaja que bueno...jejje..

A mí de jovencita, le dí unas cuantas caladas a un porro "de los buenos", y se me puso a temblar una pierna, ella solita. No he vuelto a probar un porro...¡¡¡a mí no se me mueve nada, sin que yo lo mande¡¡¡pues no es una mandona ni nada¡¡¡ jejje

Pero me ha encantado tú visión de la poesía.

Besos, Jesús.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Olga, con el tabaco sigo atormentándome y ya me he puesto fecha, pero no la diré, para no repetir el fiasco público de la última vez.

Mangeles, en este caso ser mandona te viene muy bien.

Mery dijo...

Amén.
También me ocurre con la música, que me produce un efecto psicotrópico.
Un beso

Jesús Cotta Lobato dijo...

Ya somos dos musicotrópicos. Un beso.