martes, 18 de mayo de 2010

Gazpachos y educación mixta

Descontando las luchas territoriales con mis hermanos varones, yo sólo me he peleado una vez y prefiero no recordarlo. Eso sí, me he tenido que defender de los intentos de linchamiento escolar y callejero muchas veces. Mi táctica no era el puño, sino el nervio, que lo tengo mucho más desarrollado. Cuando venían varios a hacerme un gazpacho (y aclaro que en Málaga hacerle a uno un gazpacho es despelotarlo entre varios bestias para humillarlo), yo me convertía en una especie de poseído, movía brazos y piernas a la velocidad de la luz, me escurría de las garras como una serpiente de luz. Pero ahora veo que no era el diablo quien me poseía, sino una legión de ángeles que me insuflaban su fuerza. Y al final todos los agresores, magullados y asombrados, me dejaban por imposible hasta la siguiente, cuando venían con refuerzos. Y entonces yo me convertía otra vez en aspa viva y giratoria, en bichillo imposible y sólo conseguían sacarme la camisa de los pantalones.

No sé por qué me he acordado de pronto de aquellos gazpachos humillantes que en mi colegio sólo cesaron cuando, ¡bendito sea el Altísimo!, las clases se hicieron mixtas y las niñas nos convirtieron en mansos corderitos.

¡Viva la educación mixta!

30 comentarios:

José Miguel Ridao dijo...

En Sevilla un gazpacho era tirarse encima de uno y aplastarlo entre 10 ó 12 tíos hasta que no podía respirar. Y lo curioso es que nunca pasó nada grave. ¿Y qué me dices de "Al cielo voy"? ¿Y "mosca"? Menudos collejones, sin premio.

Un abrazo.

JuanMa dijo...

En mi pueblo hacerle un gazpacho a uno era cogerlo entre varios para hacerle cosquillas, no para machacarlo ni desnudarlo. También exigía resistencia por parte de la víctima, pero no se percibía mala leche en los agresores.

eres_mi_cruz dijo...

eso en mi colegio se llamaba arbuli, ridao...

qué imagen extraordinaria esa legión de ángeles, jesús... el aleteo es una buena estrategia...
en el falso techo de mi estudio anidan los vencejos de la Maestranza... todos los años hay algunos que confunden la salida y chocan con estrépito contra los vidrios de la escalera... caen al suelo aturdidos y son incapaces de remontar el vuelo...
cuando los lanzo sobre el paseo siempre pienso que Dios me estará mirando...

Anónimo dijo...

La llegada de la mujer, y de lo femenino, fue importante para tu colegio y para la sociedad en general. Ahora se sigue haciendo algo parecido a aquellos gazpachos, lo que ocurre es que entre los líderes del grupo y entre los que más humillan, hay muchas mujeres.
De todas formas.
¡Viva la educación mixta!
Saludos.

Olga B. dijo...

Ay, me has llevado a la infancia. Y te imagino cual peligroso molino de viento, jeje, qué bueno es eso de aprender a apañárselas cada uno a su estilo.
Yo siempre fui a colegio mixto (y religioso); era una versión pobre de los Marianistas que pusieron en mi barrio, y luego el Instituto, que ya no era religioso pero seguía siendo mixto. Era peleona pero no pandillera, lo que pasa es que era bastante fuerte y me podía pegar con los chicos (y además era judoka, cínturón amarillo naranja nada menos;-)))). Nunca dejé de hablarme con nadie por haberme pegado con él. Antonio, sin embargo, sólo se peleo dos veces en toda la etapa escolar y no volvió a hablarles jamás. Qué cosas. A partir de los doce nos suavizamos todos, sí, en parte fue una pena... Alguna vez, de verdad, he echado de menos poder solucionar un asunto a patadas, con la misma contundencia y falta de rencor de cuando niños. Pero ahora el concepto de lo imperdonable ha movido fronteras;-)
En fuan.
Buen día, Jesús, gracias por ponerle una sonrisa a la mañana del martes.

blimunda dijo...

El gazpacho en Jaén se hacía con pepino, ajo, tomate, aceite etc.Bueno, ahora que lo pienso, a lo mejor estoy faltando a la verdad porque no se lo he preguntado antes a mis hermanos mayores.
La imagen de "aspa viva" me ha parecido magistral y creo que todos nos hemos apiadado de ese pequeño acorralado pero cuando se ha convertido en un judoka a toda maquina...Uf, hemos respirado y eso que solemos decirles a nuestros hijos que cuando les peguen que se lo digan a la seño(enlazando con lo de ayer).
Salud.

Dyhego dijo...

Don EPIFANIO:
Aquí en Murcia lo que usted llama "gazpacho" era "galgarejo": bajar los pantalones a uno entre varios. Intentaron hacérmelo en dos ocasiones pero no me dejé.
Tiernos recuerdos. Y se llamaba "carrera de conejos" a pasar el pulgar hacia arriba siguiendo la senda de las patillas.
1 neutonio.

blimunda dijo...

Sé que eres tú Jesús el que debe comentar los comentarios de tus comentaristas pero es que lo qué ha dicho eres mi cruz me ha dejado con la boca abierta y mirando ese vuelo. Un abrazo.

Jesús Cotta Lobato dijo...

José Miguel eso demuestra la existendcia de Dios. En Málaga éramos por lo visto más lascivos que brutos. Otro día hablaré de "Mosca". Lo de "Al cielo voy" no lo recuerdo. Un abrazo, amigo.

JuanMa, el gazpacho de tu pueblo era más simpático que el mío, aunque la mala leche, por desgracia, nunca falta. Un abrazo.

Eresmicruz, salvador de pájaros, amigo mío, Dios te bendiga.

Anónimo, es cierto que las chicas se han sumado a la brutalidad, pero todavía en menor número, al menos como yo lo veo en mi trabajo. Saludos.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Olga, yo también dejé de hablarme con uno con quien me peleé. A los gazpacheros tenía que comérmelos con patatas todos los santos días encerrado entre cuatro paredes, pero sin rencor. Y, bueno, yo me quedé en el amarillo-naranja. Otro día hablaré del judo. Un beso.

Blimunda, tengo que hablar de ese espinoso asunto: ¿defenderse o decírselo a la seña? ¡Gran dilema!

Dyhego, ¿y qué sistema usó usted para impedirlo? ¿El puño o el aspa?

Blimunda, tú puedes comentar lo que quieras. Así lo hacen todos. Salud.

Dyhego dijo...

Retorcerme como las víboras,jejejeje.
1 neutonio.

eres_mi_cruz dijo...

gracias, jesús... en primavera se convierte en algo cotidiano... que es donde siempre se encuentra a Dios...

un día me recompensó... fue justo frente a la puerta de un Café de Indias... un gorrión convulsionaba sobre la acera con una masa rosada que protruía de su barriga... parecía reventado... aquel pobre pajarillo lacerado era muy indigesto para tomar helado en los veladores...

cuando coges un pájaro en público la gente te mira como con grima... parece como si bajo las plumas siempre tuviera que haber garrapatas o bichos parecidos...
me dirigí hacia el pájaro, supongo que con la idea de rematarlo para que acabara su agonía... pero pensé que tampoco era cuestión de terminar de revolverle el estómago a los clientes del café y lo cogí de un ala para doblar la esquina...
¡era un chicle!... ¡la masa rosa asquerosa era un chicle pegajoso que lo tenía inmovilizado!...

con cierta grima, no del pájaro sino del chicle... liberé al pajarillo y, acuciado por las miradas chirriantes procedentes de los veladores, lo lancé al aire precipitadamente... hacia la calzada...

en dirección contraria al veloz tráfico de Virgen de Luján el pajarillo remontó el vuelo justo sobre un autobús de Tussam... y se posó en el balcón de un piso alto muy lujoso cubierto de buganvillas...
con toda certeza Dios me había estado mirando...

para ti, blimunda... sin tu comentario nunca se me habría ocurrido escribirla... y es tan cierta como que jesús desayuna, lee el periódico e incluso abre grandes paquetes de Correos en la barra de ese mismo café... que hoy tiene otro nombre...
un beso a los dos...

Jesús Cotta Lobato dijo...

Dyhego, entonces usamos el mismo método.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Eresmicruz, ¿quién iba a decirle a ese gorrión desesperado que una de esas criaturas bien vestidas que él tanto teme lo iba a salvar de una muerte triste? Y, en fin, sí, ese del bar fui yo y, vaya, estaba allí Eresmicruz. Me da mucha esperanza (¡y mucha intriga!) saber que estuve desayunando en el mismo sitio con uno como yo: un salvador de pájaros.

eres_mi_cruz dijo...

estamos a merced de los pájaros, jesús...

un cliente me citó allí y te vi... se me ocurrió dejarte una nota en una servilleta pero creo que habría quedado demasiado extraño... para mi cliente, claro... te hubiera puesto:

gracias por tu poesía...

Jesús Cotta Lobato dijo...

Gracias a ti, Eresmicruz. Esta foto me resulta tan simpática como entrañable. Lástima que el cliente te cohibiera, pero me alegro si el resultado es esta foto. Ex corde, Jesús Cotta.

blimunda dijo...

Eresmicruz, yo también tengo que agradecerte tu comentario, porque he pensado que a mí Dios me mira(independientemente de que crea en él o no)cuando abono la tierra,cuando les quito las flores marchitas a las petunias para estimular su floración, cuando arropo y beso a mis hijos por las noches, cuando doy con la palabra justa, al encontrar un corazón como el mio en un poema,cuando salvé de una muerte segura al gazapo que entró de madrugada en mi casa y guardé a la gata y lo ví correr calle abajo, cuando me quedo dormida y es la mano de mi compañero la que me toca, esa que no me falta...por todo lo que hay de sagrado en esos gestos de mi vida.
Celebro tu imagen de que parece que Dios te mira. Abrazos.

Tomás Rodríguez Reyes dijo...

Hola, Jesús, soy Tomás Rodríguez. Sólo quiero mandarte un saludo y darte la enhorabuena por la bitácora. Salud, siempre.

eres_mi_cruz dijo...

flores, hijos, caricias... cuántas recompensas...
da muchos puntos salvar a un gazapo, blimunda...
muchas gracias a ti.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Querido Tomás, es un placer verte por aquí. Se me había olvidado que además de colegas de poesía y de editorial, somos ambos bitacoreros. ¡Te seguiré la pista!

Alejandro dijo...

Como ya sabes, Jesús, llevo quince años trabajando en las mismas aulas en las que me crié.
Se supone que los alumnos de ahoran son los salvajes, pero: en quince años no he visto a ningún frágil alumno colgado por una ventana; ningún avión ardiendo sobrevolando el cielo del aula ante la mirada atónita del profesor; ninguna tiza arrojada hacia la espalda del maestro o ninguna culebra muerta enroscada en su silla; ninguna profesora llorando por los pasillos porque un alumnó (por llamarle de alguna manera) le preguntó si ya tenía pelos en el coño... ni otras barbaridades que vi en doce años como alumno.

Puede que la educación mixta tenga algunos inconvenientes... insignificantes comparados con sus virtudes.

Varenka dijo...

Jesus, los angeles te quieren tanto como tu a ellos.

EMC, Seguro que Dios te mira, pero ademas, estoy segura que cuando cuidas de nuestros pajaros, sonrie.

Yo cuando veo un vencejo que no puede levantar el vuelo, me asusto, igual que el y voy a por alguno de mis hermanos, (tambien tengo seis) para que le ayude.

Tengo que superar el miedo a los vencejos, tengo que superar el miedo a los vencejos... no puedo!

Jesús Cotta Lobato dijo...

Alejandro, cuando sólo hay hombres, es fácil crear un ambiente como de mili. Yo no vi esas cosas, pero las brutalidades se cometían unos contra otros. Un abrazo, amigo.

Varenka, todos tenemos nuestros miedos. Yo se lo tengo a los perros. Los vencejos, además, de noche se confunden con los murciélagos, pero por fortuna son vencejos. Me alegro de coincidir contigo en el número de hermanos. Un saludo.

JuanMa dijo...

Lo de Eresmicruz me ha recordado este pequeño poema de José Jiménez Lozano:

Evolución

Pequeño gorrioncillo, has sido dinosaurio.
Te doy las gracias
por ser ahora tan minúsculo.


Del libro de poemas Pájaros

Encabeza su libro con una cita de Olivier Messaien que también es preciosa:

Si j̓ai choisi pour maîtres les oiseaux, c̓est que la vie est courte.

Jesús Cotta Lobato dijo...

JuanMa, pero ¡qué versos tan bellos y sencillos!

Anónimo dijo...

Aclaración, Jesús Epifanio, se refiere al gazpachuelo y no al gazpacho, se conoce que no se lo hicieron.
El gazpachuelo es típico de Málaga y cosa imprescidible para hacerlo son los huevos y poco más, sino se llama "matamarios". Por lo tanto, solo es cosa de hombres, borricos, pero hombres.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Anónimo, yo no me refiero al gazpachuelo, sino al gazpacho, pero, en fin, nunca viene mal que demos una receta de Málaga.

JuanMa dijo...

Para terminar y no resultar pesado, quiero poner este otro poema de Pájaros, de Jiménez Lozano, dedicado al ángel de la guarda pajaril, Eresmicruz y al pajarero Cotta:

Gorrioncillo

Un gorrioncillo muerto
pesa lo que un ángel en la mano;
como una montaña inmensa,
en el ánima.

eres_mi_cruz dijo...

duele mucho el alma, juanmma...
muchas gracias

Jesús Cotta Lobato dijo...

JuanMa, ¡qué vergüenza no haber leído todavía a Jiménez Lozano! De hoy no pasa. Gracias por tener versos tan a mano y tan bien traídos.