miércoles, 5 de mayo de 2010

Regodearse en lo feo

Cuando hace dos años pasé la varicela descubrí una emoción nueva y fea en mí: el gusto malsano que sentía viéndome tan horrendamente purulento en el espejo.

Pero he aquí que algunos no se esperan a tener varicela: se la provocan para ser y estar feos.

Cerca de mi casa hay unas vallas con carteles publicitarios. He descubierto que los grupos musicales que van de radikales suelen tener nombres tan lindos como Mamá Ladilla y que visten de manera que parece que están sucios y con piojos. Y no sé qué asociación utiliza la imagen del famoso cuadro de Bécquer, al cual le han puesto en vez de su elegante barba unos repugnantes gusanos.

Para colmo, el programa de literatura de segundo de bachillerato ha decidido que hay que leer La metamorfosis de Kafka, para animar a los chicos a vivir con ilusión y esperanza.

El mundo ya tiene bastante con sus hemorroides reales. ¿Para qué inventarse otras más feas todavía?

11 comentarios:

Ramón Simón dijo...

Que casualidad, querido Jesús, hoy en la entrada de tu blog hablas de lo feo y en cambio en mi blog propongo lo contrario, la contemplación de la belleza. La fealdad y la hermosura. Lo dicho que casulidad.
Te invito a contemplar la hermosura para que se te quite ese mal trago de tu texto de hoy.

Un abrazo.

Dyhego dijo...

Don EPIFANIO:
Siempre me he preguntado a qué se debe el interés morboso por la fealdad, por el mal, por lo truculento...
¿Quizás sea una catarsis para sentirse mejor? ¿Quizás un intento desesperado por sentirse único y especial -si no se puede destacar por arriba, destaquémonos por abajo-)?
Por otro lado, todo el que se considera "antisistema" critica ferozmente el "uniforme" pero, paradójicamente, todos los "grupos de pensamiento" tienden a utilizar su "uniforme". Obsérvese que todos los "ecologistas" llevan coleta, todos los "radikales" llevan camisetas negras, los bobus (bohemios burgueses)llevan mocasianes -de marca-,y en ese plan...
(También es cierto que el hábito no hace al monje y también es cierto que todos, y digo TODOS, aunque no lo quieran reconocer, le damos mucha importancia al aspecto (la famosa imagen descuidadamente perfecta...)
1 neutonio bonito (espero)

Aurora Pimentel dijo...

Lo del feismo arrasa, ya ni te cuento lo de las botas esas de militar, en pies y piernas femeninas que podrían estar de muerte con su zapato de mujer, vamos, o su bota, pero femenina, no de guerrero, por Dios. Pero no, el look "a ver si te parto la cara, tío, conmigo ni te atrevas" o el de drogadicta o vampira o andrógina o medio muerta se llevan ...

¿Y qué me dices del look guarro avanzado los cuarenta? El de ellos... Esa entrega de Goyas o similares y a un tío que se pasea en vaqueros deshilachados, camiseta cerda, etc, con ese desprecio al respetable... En fin...

blimunda dijo...

Hay algo en lo feo que nos atrae de una forma muy peculiar.
Los niños no dudan en observar lo feo, con sus ojos nuevos, cada vez que les sale al paso en este mundo escaparatista que nos hemos montado. Ellos miran y se entregan a ese magnetismo, nosotros disimulamos pero también nos dejamos conducir por la fascinación de lo desagradable, disforme,repugnante...Es nuestro natural, tenemos la capacidad de maravillarnos(unos más que otros).
Respecto a La Metamorfosis yo misma se la regalé a mi sobrino adolescente. Sus padres se escandalizaron y quizás por eso el chaval la leyó. Luego cuando hablamos de Gregorio Samsa, de la angustía, del rechazo,de la fuerza metafórica del título,ví ese deslumbramiento en sus ojos.
Salud!!!!

lolo dijo...

No puedo dejar de acompañarte en el dolor y la horrendez de la varicela adulta. Reconozco que pedía un espejito para contarme las pupas en mi cara de exótico pez.
Lo feo feísimo es a veces una llamada a la compasión. O un grito rebelde que pretende los mismos efectos. O un disfraz que esconde otras fealdades más hondas. Me parece a mí.

reyvindiko dijo...

Yo ostento la imagen de los que no le dan importancia a la imagen.

Rutherford dijo...

Creo que se refiere a estos carteles:

Bécquer

Cernuda

Velázquez

Murillo

Conforme a la entrada, supongo que para que las nuestras parezcan menos horrendas, más ligeras y una bendición.
También es cierto que se puede interpretar de otra forma, estamos aminorando nuestra deuda kármica y nos queda menos para encontrarnos con Dios.

Saludos

P.D: Le respondo aquí mismo lo que debería ir en la otra entrada:

Resumiendo, porque existen niveles de vida, y al igual que no es lo mismo una vida humana que una animal, no es lo mismo una animal que una vegetal.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Ramón, menos mal que gente como tú aumenta el número de cosas bellas en el mundo. Ahora mismo me paso. Un abrazo.

Supongo, Dyhego, que debe ser muy difícil escapar de la moral del rebaño, de los grupitos y las señas de identificación, pero, claro, unas son más bonitas que otras. En cuanto al gusto por lo feo, me hago las mismas preguntas que usted y no sé resolverlas. Un neutonio.

Aurora, de todas las modas feas que has nombrado, la del cuarentón cerdete es la más insufrible y la que más pretensiones tiene. Pobres infelices. Con lo bonita que es la elegancia.

Blimunda, unas Metamorfosis regaladas saben diferente de unas obligadas. Las primeras son una invitación al mundo adulto; las segundas son como obligarte a meter la cabeza en un pozo. Salud.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Lolo, esa explicación del feísmo me convence y eso de esconder fealdades más hondas me sobrecoge, porque estoy convencido de que es totalmente cierto. Gracias por la explicación. Y, bueno, siempre es agradable saber que yo no fui el único variceloso que se miraba en el espejo.

Reyvindiko, esa imagen es mejor que ninguna otra. Es más aristocrática.

Rutheford, jo, prefiero la gracia al karma, porque la primera no me obliga a soportar lo feo, pero, en fin, si lo feo es como tú dices para encontrarnos con lo definitivamente Bello, bienvenido sea.

Un abrazo a todos.

elpiyayo dijo...

Querido hermano, me alegra que te alegres de mi tercer nieto, Ctta de segundo, pero que vamos a hacer, se conoce que el ardor lo lleva mi hija y mis hijos la prudencia. Pero si llego a los sesenta y ocho años, cosa rara, verás como mi nieto Pablo, mi ojoto derecho, se ca,bia el apellido y pone el Cotta delante, cosa casi segura, además tiene un lunar en el mismo sitio que yo.
No vemos en Sevilla, ya tengo calor uffffff

Jesús Cotta Lobato dijo...

Piyayo, el primer apellido de tu nieto es ilustre y raro. Lo que puede hacer es unir los dos con un guión y así te llevará en el nombre, no sólo en el lunar. Felicidades, abuelo.