A la escalera plegable de toda la vida, la que se usa en el huerto para alcanzar las mandarinas más altas y los aguacates más recónditos, se le doblaron de pronto e inexplicablemente las patas la mañana de Reyes cuando estaba yo subido en el último peldaño a más de dos metros del suelo y caí aparatosamente de espaldas y espanté a los gatos y los pájaros. El blando lecho de hojas caídas y húmedas del aguacate amortiguó el golpe y me salvó del descoyuntamiento y mi ángel me salvó del desnucamiento contra el muro de piedra.
Me quedé en el suelo, estupefacto de estar sano y salvo.
Sin duda ese ha sido mi mejor regalo de Reyes Magos. Llamarse Epifanio de segundo nombre tiene que tener alguna ventaja.
jueves, 7 de enero de 2016
jueves, 17 de diciembre de 2015
Mary, did you know?
La Navidad es para mí una fiesta entrañable, donde el mundo se hace joven, yo niño y todas las personas más amables. Así la viví en mi infancia y así la sigo viviendo.
Cierro los ojos y me veo como un personaje del belén que montaba mi madre. Tan pronto era yo un soldado romano como un pastor con una oveja al hombro. Pero lo que más me gustaba era ser uno de los ángeles que venía de las más altas estrellas a esta esfera azul y sabía del universo cosas que ni los científicos más sabios sospechaban.
Siempre sentí con el niño Jesús mucha sintonía, porque me llamo como él y además en la casa en que nací también había un pesebre.
Os deseo a todos que algo de esa alegría pura, infinita, inocente de la niñez os toque un poquito y os embellezca.
Y os dejo con este hermoso villancico.
Cierro los ojos y me veo como un personaje del belén que montaba mi madre. Tan pronto era yo un soldado romano como un pastor con una oveja al hombro. Pero lo que más me gustaba era ser uno de los ángeles que venía de las más altas estrellas a esta esfera azul y sabía del universo cosas que ni los científicos más sabios sospechaban.
Siempre sentí con el niño Jesús mucha sintonía, porque me llamo como él y además en la casa en que nací también había un pesebre.
Os deseo a todos que algo de esa alegría pura, infinita, inocente de la niñez os toque un poquito y os embellezca.
Y os dejo con este hermoso villancico.
martes, 15 de diciembre de 2015
Feliz Navidad
El domingo estuve con unos poetas y sus cónyuges comiendo en un restaurante con unas vistas impresionantes. Y, a la hora de la sobremesa, las chicas de la mesa de al lado se pusieron a cantar villancicos. Tenían un guitarrista y eran todas guapísimas y con unas voces tan bonitas y aflamencadas como ellas. Crearon un ambiente festivo y de hermandad que el vino y el humo del tabaco (que el dueño del restaurante permitió porque la ocasión lo merecía) hacían más puro y misterioso.
Me pareció que aquel arranque de música y de alegría improvisadas era algo muy propio de aquí. Más de un guiri habría pagado por ver algo tan auténtico.
Esa alegría navideña me acompaña desde niño y estas muchachas nos la inyectaron en vena para varios siglos.
Feliz Navidad a todos.
Arriba hay una estrella para quien se encuentre perdido.
Me pareció que aquel arranque de música y de alegría improvisadas era algo muy propio de aquí. Más de un guiri habría pagado por ver algo tan auténtico.
Esa alegría navideña me acompaña desde niño y estas muchachas nos la inyectaron en vena para varios siglos.
Feliz Navidad a todos.
Arriba hay una estrella para quien se encuentre perdido.
sábado, 12 de diciembre de 2015
Velázquez, Guadalupe, Cártama, Czestochowa
Me figuro que, de estar en un templo y no en un museo, el Cristo de Velázquez tendría muchos más devotos que críticos de arte. Pero el caso es que a menudo las imágenes religiosas que más devoción suscitan entre los fieles ni tienen autor conocido ni son siempre las mejor consideradas desde el punto de vista artístico. La Virgen de Czestochowa, en Cracovia, o la Virgen de los Remedios, de Cártama, mi pueblo, son un buen ejemplo de ello.Diríase que lo que mueve a la devoción no coincide siempre con lo artístico.
Pero con la Virgen de Guadalupe se rompen todos los esquemas, porque no solo es anónima y mueve más que ninguna a la devoción, sino que además es bellísima. Más que bellísima, es inefable, como si la hubiera pintado un querubín o fuera una instantánea en la pupila del arcángel san Gabriel cuando la Anunciación.
Hoy rindo tributo a la Doncella mestiza de América.
lunes, 7 de diciembre de 2015
No ofende la religión, sino la idea de que la religión ofende
Alegan algunos que habría que celebrar una Navidad exenta de cristianismo para no ofender a las minorías ateas o de otras religiones. Si yo formara parte de esas minorías, lo que me ofendería es que alguien pudiera pensar que me voy a ofender por eso. Es más, yo interpretaría ese gesto como una debilidad en sus convicciones que me animaría a manifestar sin pudor las mías. Total, como ellos no están convencidos de las suyas, no se molestarán por las mías, es más, las mirarán con simpatía, porque proceden de una minoría.
Eso es exactamente lo que está pasando en Europa. Noticias como esta son cada vez más frecuentes.
Ahora veo pocos niños vestidos de pastores en Navidad yendo al cole, pero lo que sí veo es muchos niños en el cole vestidos de vampiros y de otros monstruos indeseables el día de los difuntos.
Eso es exactamente lo que está pasando en Europa. Noticias como esta son cada vez más frecuentes.
Ahora veo pocos niños vestidos de pastores en Navidad yendo al cole, pero lo que sí veo es muchos niños en el cole vestidos de vampiros y de otros monstruos indeseables el día de los difuntos.
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