Era un tipo con macuto y botas militares. Y hablaba en una esquina por su teléfono móvil, muy acalorado, y le decía a alguien:
-¡Sí, eso es lo que quiere el diablo que tú hagas! ¡Comprar droga en cuanto llegas al sitio!
Era un tipo con macuto y botas militares. Y hablaba en una esquina por su teléfono móvil, muy acalorado, y le decía a alguien:
-¡Sí, eso es lo que quiere el diablo que tú hagas! ¡Comprar droga en cuanto llegas al sitio!
1. Gritó Luzbel: “Pudiendo haber creado un universo de infinitos círculos concéntricos, ¿para qué, oh Gran Citarista, uno con espacio y tiempo?”. Y acaudilló la primera rebelión.
2. Tras el destierro de los ángeles nos han invadido horóscopos y extraterrestres.
3. La existencia de los terrícolas es mucho más difícil de creer que la de los ángeles.
4. Los ángeles nos salvan de la muerte todas las veces, menos la última.
5. La diferencia profunda entre lo empírico y lo humanístico es que los ángeles ya lo sabían todo de la materia antes del primer hombre, pero absolutamente nada de lo que este fuera a pensar, decir o hacer.
6. Hacen falta al menos cuatro ángeles para salvar todos los días del suicidio al inocente injustamente encarcelado.
7. Un ángel prefiere abrir el Mar Rojo a forzar la voluntad de un hombre; un diablo, justo al revés.
8. En las pesadillas también hay ángeles, pero no me reconocen.
9. Quien tañe tiene ángel y quien baila tiene duende.
10. En el mejor momento hay que dejarse arrastrar por los ángeles. Donde nos lleven es cosa suya.
Cuando yo era niño, pregunté a varias personas la diferencia entre castillos y palacios. A lo mejor me dijeron que los primeros eran defensivos y los segundos recreativos, pero lo único que se me quedó (o bien, lo único que yo entendí) fue lo siguiente: los palacios son bonitos por fuera pero feos por dentro, mientras que los castillos son bonitos por fuera pero feos por dentro.