viernes, 16 de enero de 2009

Mentira y piropo

Una vez incluso, lo confieso, le mentí a una famosa cantante que, por ciertos azares difíciles de explicar, coincidió conmigo en un bar. Ella venía rodeada de amigos esnifados y se arrancó por coplas. Alguien propuso cambiar de bar, pero ella dijo que el ángel estaba allí. Como yo era el único desconocido, me dedicaba a mí todas sus coplas. Uno de los amigos, un poco bebido, me explicó que yo le recordaba a un antiguo amor que le había desgarrado el corazón, pero de quien seguía secreta y dolorosamente enamorada. Y yo, que estaba escribiendo poesía, dejé el lápiz y, fumando porque no podía hacer otra cosa, atendí como un caballero a todas las canciones que me dedicaba. Oída en directo, ella era mejor que en la tele.
Yo estaba deseando mear, pero no me quería levantar de la silla para que ella no descubriera que mido uno sesenta y cuatro. Pero, al cabo, me tuve que levantar, con toda la dignidad de que fui capaz. Y una vez que pagué y dejé una buena propina, ella me miró para despedirse y me regaló un calendario con su foto, que guardo junto a mi ordenata, y entonces sentí el irreprimible deseo de mentirle para hacerla aún más feliz y agradecerle el honor de haber recibido tanta música salida de su corazón. Le tomé la mano, la llamé por su nombre de pila como si la conociera de toda la vida y le dije:
-X, quiero que sepas que yo me enamoré de mi mujer con una canción tuya. Ella la bailó y me quedé prendado.
Todo el séquito de amigos irrumpió en aplausos y me invitaron a hacer con mi mujer un niño aquella noche en honor a ella y que le pusiera su nombre si era niña. Ella me recompensó dándome un par de besos muy cerquita de la boca. Y eso es lo malo: que miento para hacer feliz a la gente.

15 comentarios:

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Perdona, Jesús, pero yo a eso no lo llamo mentir. Una mentira real siempre provoca un daño, y en este caso no lo veo por ninguna parte. En todo caso, has embellecido la realidad poniendo con tu imaginación unas gotas de felicidad o de belleza. Algo muy parecido a componer poesía sin escribir versos.

Juanma dijo...

La mentira no es una invención: es una verdad vista de otro modo, trastocada, dada la vuelta como un calcetín. Al fin y al cabo, la mentira siempre prepara su aparición buscando tener forma de verdad irrebatible.
En cuanto a la frase final del profe, Gloria Fuertes escribió algo así como "no todo el que escribe versos es poeta/ sólo el poeta puede serlo y no escribirlos".

Un abrazo, querido Jesús.

José Miguel Ridao dijo...

Yo sí pienso que lo que hizo Jesús fue mentir. Faltó a la verdad, y de forma intencionada. Lo que ocurre es que, si bien la mentira fue deliberada, no hubo alevosía. Eso la convierte en lo que se llama una mentira piadosa, que no sólo no hace daño, sino que bien usada sirve para ayudar a los demás. Y es que hasta en la mentira puede haber grandeza.

Rosna dijo...

La mentira es mentira , prefiero una verdad amarga que una mentira melosa o piadosa ...

Aunque usted Cotta san esta en la periferia de los dioses , a veces poseemos sátiros que corren por los bosques , detrás de algunos duendes o ninfas con largos escotes , en este caso su artista ...En ocasiones somos como niños que aprendemos a caminar , y a veces somos ciegos al despertar .Somos altos , gordos , delgados , mentirosos ....
Pero si amamos eso nos da igual .Somos el vínculo necesario entre hoy y la posibilidad ...¿ quién soy ...? La repuesta que jamás tendrá final , y el espacio dónde el Amor solo puede hablar ...
Si me permite ....usted no necesita mentir ... usted es " Felicidad "

Hoy dejo Lirios azules .

Rosna

Jesús Cotta Lobato dijo...

Vaya, vaya, parece que por ahora los amigos se dividen en dos: dos dicen que no mentí y dos dicen que sí, pero los cuatro son demasiado elogiosos conmigo. Entiendo que Juan Antonio y Juanma opinan, con eso de ser poeta sin escribir versos, que el bueno puede permitirse el lujo de una mentira con buena intención. José Miguel, gracias por lo de la grandeza. Y Rosna, mis favoritos son los lirios azules: correré con ellos por la periferia de los dioses y cuando se cuajen de rocío, os lo esparciré a todos, para alegraros la noche.

Er Tato dijo...

Pues a mí me parece cojonudo lo que hiciste, Jesús. Bravo.

Hay una canción de mi admirado Sabina que lo resume muy bien, desde el propio título hasta el último verso.

Saludos

Jesús Cotta Lobato dijo...

Pues no conocía yo esa canción de mi también admirado Sabina. Dije aquella mentira porque ella se lo merecía: el espíritu de la fiesta además lo exigía. Un abrazo

Mery dijo...

Para desempatar estas lides, yo creo que sí mentiste.
Ocurre, sin embargo, que fué una mentira bonita y con intención mas que bondadosa. A la cantante X no le alteró su vida, pero dormiría tan contenta esa noche, así que...bravo.
Un saludo

Jesús Cotta Lobato dijo...

¡Qué bien! Me declaren mentiroso o no, todos me absuelven. Gracias, Mery

ReyVindiko dijo...

Mentiste.
Pero como diría mi tocayo, Dilige, et quod vis fac

Jesús Cotta Lobato dijo...

COmo dice Reyvindiko, "Ama y haz lo que quieras". Así que dormiré tranquilo esta noche. Gracias, Reyvindiko

Lopera in the nest dijo...

Me vais a volver loco!. ¿O es que no es mentira el último delicioso libro que leí de S. Zweig: "Carta de una desconocida"?. La Literatura TODA es mentira, como el cine, e incluso la poesía. Es siempre lo mismo, la realidad atraviesa nuestro cerebro y aparece otra cosa distinta a la realidad. Es diferente cuando se aprovecha esa gran habilidad de nuestro cerebro para que los demás piensen de nosotros algo distinto de lo que somos. Y mucho peor cuando esa habilidad es utilizada para sacar provecho en perjuicio de un tercero.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Sí, dicen que la literatura es mentira, pero como el que la lee o la oye lo sabe, no se le miente y por eso la literatura es más bien ficción. Un abrazo

irichc dijo...

Cuidado, porque San Agustín era algo maximalista con esto de la verdad y la mentira.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Estimado irichc, lo sé: en eso san Agustín es como Kant. Yo sé que una mentira es una mentira por muchas justificaciones que tenga uno, pero cuando el único mal de una mentira es haber infringido un mandamiento, ¿lo hemos infringido realmente? Un abrazo