jueves, 9 de septiembre de 2010

Contra la escuela II

Aprender es lo más libre y voluntario del mundo. Un amo puede esclavizar mi cuerpo, obligarme a moverme de aquí para allá, azotarme para que llore, pero no puede obligarme a pensar lo que él quiera. ¿Y qué es aprender sino pensar con esfuerzo para conseguir un objetivo que requiere fuerza de voluntad? Obligar a aprender es más difícil que obligar a vivir atado a los grilletes picando piedra.
Sin embargo, en nuestra sociedad democrática aprender es obligatorio hasta los dieciséis años, o sea, que nuestra sociedad no es democrática, porque comete el atentado más grave contra la libertad: obligar al niño con amenaza y coacción sobre él y su familia a violentar su psique y su voluntad durante las mejores horas del día y los mejores años de su infancia y de su primera juventud.
Aprender debería ser un movimiento interno del espíritu, una curiosidad natural en el niño que el adulto debe aprovechar, sin someterla a horarios ni obligaciones. Bastantes horarios y obligaciones le impondrá luego la vida cuando sea adulto.
Por eso, el gran problema de la educación en España no es la falta de autoridad de padres y profesores o la escasez de recursos económicos: es la obligatoriedad de la enseñanza, algo que es propio de regímenes totalitarios. De hecho, el primero que la preconizó fue Platón, el autor del primer Estado totalitario que se conoce.

17 comentarios:

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Pues, seguramente lo estés diciendo en plan sarcástico, pero tienes más razón que un santo.
Jamás lo había pensado bajo ese punto de vista.
Un abrazo.

Juanma dijo...

Absolutamente de acuerdo, salvo en una cosa. Aquel niño que quiera aprender, sí me parece necesario que lo haga bajo horarios y obligaciones. Sin látigo, obviamente, pero dentro de un orden.

Abrazos, querido Jesús.

Jesús Cotta Lobato dijo...

No cogé ventaja, la verdad es que no hablo con sarcasmo. Pienso exactamente eso que digo, pero, por desgracia, nadie me cree. Un abrazo, amigo.

Juanma, en eso sí que estoy de acuerdo. Quizá no ha quedado claro en mi entrada que no estoy en contra del horario siempre que sea voluntario por parte del niño o de sus padres. Un abrazo, amigo.

Rutherford dijo...

Y digo yo, ¿Qué niño de, pongamos 5º/6º de Primaria, prefiere estar en colegio que jugando a la "plei" en su casa?

Cuando uno se da cuenta de la importancia de los estudios es en ESO, y no precisamente en 1º.
Algunos antes, otros después(algunos demasiado después, por desgracia), pero TODOS nos damos cuenta de la importancia de los estudios.

Además, si no fuese obligatorio hasta los 16 años (eso de ponerlos hasta los 14 no me convence tal y como está el patio), muchos lo dejarían durante una época, volverían, lo dejarían de nuevo...etc
Y eso sin hablar de los padres, que ahora no solo tendrían que ofrecer regalos para aprobar y sacar nota, sino también por asistir (Ojalá no lo vean mis ojos)

Creo que la solución a la educación española está en casa.
Muchos critican a los jóvenes de hoy en día, pero los "mayores" tampoco están mucho mejor. Obviamente hay de todo, pero la incultura, caradura y falta de respeto se encuentran en ambos lados, y es mucho peor un adulto de este tipo que un joven, puesto que el joven puede cambiar, reformarse o estar pasando por un periodo difícil de su vida.
El adulto la mayoría de las veces permanece así, y con estos ejemplos no se consigue mucho, menos aun si son tus padres.

Saludos

P.D: Le recomiendo ver la película "Origen", creo que le gustará.

Miradme al menos dijo...

Cuando "exabruptizas" así, no hay quien te ponga una coma. Totalmente de acuerdo.
Un abrazo

Jesús Cotta Lobato dijo...

Rutherford, quizá no ha quedado claro en mi entrada que yo no estoy contra los horarios y la disciplina, sino en contra de que los imponga el Estado. Creo que el sustituto de la débil y voluble voluntad de los niños son los padres, que los aman, y no el metomentodo, siniestro Estado, que no los ama, sino que los adoctrina, los estabula, los programa. En cuanto a Origen, la vi con mi hermano y me encantó. ¿Cómo sabías que podía gustarme esa película? Estoy sorprendido.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Miradmealmenos, me gusta coincidir contigo. Espero verte pronto.

Rutherford dijo...

Sí, pero el que sea obligatorio ayuda a los padres.
Imaginemos que un niño no tiene ganas ni voluntad de seguir estudiando y, a pesar del esfuerzo titánico de sus padres por intentar convencerlo, decide dejarlo, Sus padres, sabiendo que hace mal y se arrepentirá, no queriendo ver sufrir a su hijo en un futuro, ¡deciden obligarlo!
El niño sabe que por ley no es obligatorio, y, dependiendo de lo testarudo que sea, podría hacerlo todo lo mal que pudiese, teniendo como esperanza que ante los resultados los padres se cansen, prefieran no perder más dinero y lo dejen a su aire.
Sin embargo si es obligatorio, el niño sabe que lo haga bien o mal, como mínimo verá los libros hasta los 16, y podría decidir pasar el "mal trago" lo mejor posible, o al menos hacerlo ameno.

Además, no se tiene en cuenta otra cosa, y es ¿qué hacemos con los niños de 12 años en adelante que no estudian? ¿Los dejamos en casa todo el día? ¿En el parque? ¿¡¿TrabajandO?!?
Pongo esta énfasis en el trabajo porque no veo a un niño de 12 años trabajando legalmente.

Saludos

Siete Soles dijo...

Hola

Estoy de acuerdo con la obligación de ir al cole, y de que el estado obligué a los padres a llevar a sus hijos a los centros educativos. Por si solos muchos no irían y su falta de educación repercutiría en una sociedad más problemática. Esa es mi opinión.

Aunque te apoyo en el cambio del sistema de aprendizaje de los niños. Deberíamos pasar de los famosos "Trabajitos" de infantil, a una manera más natural de aprendizaje, convirtiendo la enseñanza en un juego evolutivo, que con los años consiguieran los objetivos deseados.
Lo que opino es que tenemos pocos profesionales en las escuelas capaces de realizar ese trabajo, y a demás las autoridades no saben cómo realizar ese cambio.

Saludos y gracias por la entrada.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Rutherford, no me parece justo que, por un niño a quien los padres no saben obligar, tengan que ser obligados los demás niños. Por otra parte, quien tiene niños se arriesga a que le salga uno que no quiera ver un libro ni en pintura y ese marrón no tiene por qué comérselo más que él y su niño. Además, por experiencia sé que los niños que no quieren estudiar y que acuden al instituto obligado, ven, como tú dices, libros hasta los dieciséis, pagados con tu dinero, pero no los abren y se dedican a impedir que los que sí quieren estudiar puedan estudiar. En cuanto a trabajar a los doce años, pregunta a tus padres o a tus abuelos a qué edad empezaron a trabajar y no les ha pasado nada. Hay que evitar la explotación, no el trabajo. A un niño de doce o catorce años el trabajo incluso le puede ayudar a reflexionar y a darse cuenta de que es mejor estudiar. Hoy, con la ley actual, no se puede hacer eso.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Siete Soles, la verdad es que en España al menos los profesionales de la enseñanza son mejores que nunca y en infantil la educación es tal como tú dices. El problema viene después, en la adolescencia, cuando el alumno ya es lo bastante seguro de sí mismo como para decir: no quiero estar aquí y me obligan, así que me dedico a fastidiar. Un saludo.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Siete Soles, la verdad es que en España al menos los profesionales de la enseñanza son mejores que nunca y en infantil la educación es tal como tú dices. El problema viene después, en la adolescencia, cuando el alumno ya es lo bastante seguro de sí mismo como para decir: no quiero estar aquí y me obligan, así que me dedico a fastidiar. Un saludo.

El Naranjito dijo...

Maestro Cotta: Primero pedirte perdón por no pasarme por tus escritos estos días, es que he estado mu liao con incorporación al curro. Lo segundo es que comparto la mayor parte de los comentarios a tu entrada, pero creo que uno de los problemas más importantes es que los padres no somos Licenciados en Técnicas Pedagójicas. Podríamos buscar la formula para que nuestros hijos en un futuro, tubiesen un poquito de estas técnicas para mejorar todo el cotarro docente.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Naranjito, totalmente de acuerdo. Y no me pidas perdón por no pasarte por aquí. En el blog, como en la amistad, no hay obligaciones, sino libertad. Recibe hoy un abrazo más fuerte.

Siete Soles dijo...

Hola Jesús

Creo que ahora nos entendemos. Cuando tú hablas de niños te refieres a los adolescentes. En eso estoy de acuerdo contigo. En cuanto a la profesionalidad de los profesores, te diré que en mi experiencia he visto buenos y malos. Lo que yo quiero decir es que el tránsito desde infantil (guardería) a la ESO, no se ajusta a la evolución natural de aprendizaje de los niños. Y que los profesionales estan bien preparado en lo referente a conocimientos pero falta pedagogía ( o vocació) para la enseñanza. En ESO muchos de mis colegas se han metido porque es un trabajo "cómodo y bien pagado" (no estoy de acuerdo con esto); y no por vocación. Conozco profesores que si aman lo que hacen y estos sí que saben transmitir.

Saludos y gracias por tus comentarios.

JuanMa dijo...

¡Cómo se ha confundido el valor de la igualdad en nuestra democracia! No tiene nada que ver con la igualdad de oportunidades, que es el verdadero criterio de equilibrio social. Cada cuál las aprovechará o las rechazará. Esta última libertad parece darle miedo a nuestros gobernantes, tutores de nuestra felicidad.

En todas las épocas ha habido buenos y malos profesores, pero no creo que precisamente ahora el porcentaje de los buenos sea mayor. En ese colectivo se dan las mismas proporciones que en la sociedad.

Los padres analfabetos de antes valoraban los estudios de sus hijos como ascensor social. ¿Ahora también? ¡Uhmmm...!

Creo que eso de que el aprendizaje tiene que ser algo lúdico es algo equivocado. Es trabajo y necesita disciplina. Mientras más soltemos el cinturón, más se desparrama la barriga. La pereza es una fuerza muy poderosa.

Cuando hacía el CAP, al terminar mi carrera, quedé deslumbrado por las nuevas ideas pedagógicas. A mis años, comparo la escuela que yo viví con la de ahora y no creo que ésta sea abismalmente mejor. No todo lo que han conseguido introducir los pedagogos en el sistema educativo ha sido positivo, pero nadie se atreve a evaluar sus frutos e "implementar las medidas correctoras".

Jesús Cotta Lobato dijo...

Jo, JuanMa, me has convencido totalmente. Suscribo de pe a pa todo lo que has dicho. En la entrada exageré lo lúdico, pero mi objetivo era resaltar la libertad. Y esa desconfianza de los gobernantes intervencionistas la expresas muy bien. Un abrazo.