El otro día, al salir del trabajo, asistí a una escena curiosa. Bajo un árbol, dos mucamas hispanoamericanas habían aparcado a sendos ancianos en silla de ruedas y ellas, sentadas en un banco, charlaban animadamente entre sí intercambiando vídeos o datos de sus móviles.
Los ancianos estaban bien cuidados, limpios y en su paseo matinal. Sus hijos o ellos tenían el dinero suficiente para pagarse una mucama. El barrio en que los vi es bueno. Estaban disfrutando de su jubilación, aunque sea en silla de ruedas.
Entonces, ¿por qué me pareció tan triste la escena?
Quizá porque sé que algún día yo estaré como ellos. Ya no dirigiré: me dirigirán y, encima, pagaré por eso y tendré que estar agradecido de no estar, como otros de mi edad, en cama o criando malvas. Se sentará mi mucama a hablar con su colega (“Mi viejo tal y cual” “Pues el mío…”).
Lo único que puedo hacer ahora para que mi final sea un poco más feliz es ganarme desde ya el amor de todos los míos. Quererlos no me garantiza un final más feliz, pero menos me lo garantiza no quererlos.
miércoles, 31 de mayo de 2017
domingo, 28 de mayo de 2017
Poema de la semana
A mi entender, este poema viene a decir bellamente dos ideas inteligentes: la primera es que el Dios cuya muerte anunció Zaratustra era solo una acepción de Dios, y la segunda es que, hoy más que nunca, creer es un salto al vacío.
Un Dios que se concibe ya no es Dios.
Un Dios a su medida, prueba y número,
se inventó la razón, para negarlo.
El Dios gramatical, el Dios monarca,
el Dios descrito en libros imponentes,
el Dios de los filósofos, ha muerto.
Vive el Dios de la fe, el Dios oscuro,
el que acaricia, exige, siembra, duele,
y no sabes si fue verdad o un sueño.
José Mateos (La niebla)
Un Dios que se concibe ya no es Dios.
Un Dios a su medida, prueba y número,
se inventó la razón, para negarlo.
El Dios gramatical, el Dios monarca,
el Dios descrito en libros imponentes,
el Dios de los filósofos, ha muerto.
Vive el Dios de la fe, el Dios oscuro,
el que acaricia, exige, siembra, duele,
y no sabes si fue verdad o un sueño.
José Mateos (La niebla)
viernes, 26 de mayo de 2017
Con los cristianos coptos
Toda mi simpatía y mi corazón para los coptos de Egipto en este día triste.
Oídlos y vedlos cantar aquí en la Iglesia de la Cueva. Lo que más me impresiona de ellos es su valentía, que los hace bellos; su capacidad para el perdón, que los hace admirables; su perseverancia en una tierra que los discrimina y en la que llevan cantando a Cristo siglos antes de la invasión musulmana. Pero lo que los hace más queridos para mí es que el Dios que ellos adoran ama al hombre, porque, antes que verdad y poder, es amor y misericordia.
Aquí los tenéis cantando para todos los que, desde Londres a Egipto y a cualquier parte del mundo, han muerto a manos de los blasfemos que matan en nombre por razones ideológicas disfrazadas de religión.
jueves, 25 de mayo de 2017
Pedagogía de urgencia
Recuerdo que de niño estaba en la playa y vi flotando en el agua lo que a mí me pareció un globo bastante feo y alargado y de boca grande, pero, al fin y al cabo, un globo con el que jugar. Cuando lo cogí del agua y lo fui a inflar, mi padre me ordenó que lo tirara. Ante mi estupor por esa orden, mi padre me dijo algo que me quitó para siempre las ganas de globos flotantes en el agua y que a ver si logro poner en pie:
-Eso es una tripa que se ponen los viejos en el pito para hacer pipí.
Papá, nunca te daré bastante las gracias por aquella estupenda e improvisada explicación que mis siete u ocho años entendieron a la perfección.
Desde entonces me han parecido feísimos los condones.
-Eso es una tripa que se ponen los viejos en el pito para hacer pipí.
Papá, nunca te daré bastante las gracias por aquella estupenda e improvisada explicación que mis siete u ocho años entendieron a la perfección.
Desde entonces me han parecido feísimos los condones.
lunes, 22 de mayo de 2017
Gregorio Prieto y España
Vengo de ver en Valdepeñas la magnífica fundación con la colección de pintura de Gregorio Prieto, que recomiendo vivamente. Suyo era el más famoso retrato de Federico García Lorca.El otro cuadro que aquí os traigo es una bella manera de mostrar el amor a España. Debería figurar en sellos, monedas y billetes. Todo en ese varón de ojos grandes es núbil, incluso su manera de abrazar a la estatua. Pero luego uno sospecha que la relación entre él y lo que la estatua simboliza va más allá de lo erótico y sensual. Tampoco es una relación filial. Entonces, ¿qué es? El varón de grandes y bellos ojos nos está mostrando con la Dama de Baza (que parece tener también algo de la Dama de Elche) y con su desnudez su identidad cultural y personal, su íntima manera de sentir, y todo eso ocurre de una manera, por así decir, española, incardinada en una corriente histórica, cultural y sentimental que afecta hasta los tuétanos.
Siempre me ha gustado la gente de perfil personal y antitópico. Os invito, pues, a Gregorio Prieto.
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