sábado, 4 de abril de 2009

Un buen invento


Dos joyas de la Creación son sin duda las auroras boreales y el sexo. Como las auroras boreales no las tengo al alcance, sino en la cabeza, voy a hablar del sexo, que lo tengo en los dos sitios.

Los seres vivos se podrían reproducir, por ejemplo, sin necesitar a otro o sencillamente no reproducirse. Pero el Hacedor de estrellas prefirió esta manera tan curiosa de conjunciones copulativas, donde una criatura se siente llamada a otra y donde la autosuficiencia y el narcisismo son estériles.

En el adolescente bulle una necesidad que la familia no puede ya satisfacerle. Desde entonces Eros nos arrastra hacia el otro y nos lleva a hacer cosas que en realidad quería hacer él, no nosotros.

Para vencerlo, Orígenes se castró. Se olvidó de que la libido, los testis y el rabito son también obra de Dios.

¡Y menudo invento! Aparte de su función urinaria, el falo es un adorno muy mono y, cuando se le trata bien, despide millones de veces la copia de uno mismo, como un Big Bang en miniatura. Apunta al cielo, como el espíritu, y con su esplendor vital intenta alejarnos de la muerte. Sabemos que no lo va a conseguir, pero siempre consigue engañarnos el muy listo.

16 comentarios:

Rosna dijo...

Buen Día !!! desde mi tarde ...
Quien ve la Aurora boreal ,vivirá feliz el resto de su vida .
Si he visto un arcoiris doble coronando un cielo entre azul y tonos de grises era un portal ....
También elijo Eros , me descubro , me relajo , danza de vaivén ... siento , vivo y amo .
Feliz amanecer !!!
Rosna

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Relajante entrada, y la foto acompaña.

Quien inventó e hizo, pensó, y después se castró, para bien o mal de muchos.

Yo me quedo como estoy, no vaya a ser que vengan por aquí los señores del Olimpo con la guadaña y nos deje a todos con la cosa en las manos.

Bueno, don Jesús, y ese "dejar de fumar", ¿cómo va?.

Un abrazo y feliz fin de semana.

José Miguel Ridao dijo...

Me ha gustado mucho lo del big bang en miniatura. ¡Y que siga apuntando al cielo por muchos años! Dicen que llega un momento en que por muy bien que se le trate no responde como es debido, el muy desagradecido.

Un abrazo.

Juanma dijo...

Efectivamente, muy bueno el Big Bang en miniatura. Salud, mucha salud, para todos.

Un abrazo, querido Jesús.

Ranzzionger dijo...

Qué curioso Jesús, estoy leyendo el libro de Eduardo Punset, "Por que somos como somos" y titula un capítulo "El precio del sexo es la renuncia a la inmortalidad". Me parece un buen pago que, además, nos permite la inmortalidad a través de los demás. Me ha encantado esta entrada.

Mery dijo...

Ese nombrar la aurora boreal como quien no quiere la cosa, con el fin de introducir el tema propiamente dicho, me ha parecido fantástico (con perdón por lo de introducir, que no era mi intención).
Y el sexo femenino ¿hacia donde apunta, hacia el infierno? Mucho me temo que sí, en el sentido real y en el figurado, porque anda que no se ha dicho siempre que por su culpa se han perdido muchos hombres.

Has estado muy ocurrente, si señor.
Un abrazo

Jesús Cotta Lobato dijo...

Rosna, mi hija pequeña también es seguidora del arco iris. Pero no hemos visto nunca una Aurora Boreal. ¿Usted sí? ¡Afortunada!

Javier, la foto la he puesto para relajarme, porque no estoy muy relajado que digamos. Vivo en una nube que no me permite pensar bien.

Sí, José MIguel, tú eres un pequeño universo que ha iniciado otro con un big bang de ti mismo.

Juanma, salut y forza.

Ranzzionger, el sexo es lo más parecido a la inmortalidad que el cuerpo nos puede dar, pero la que yo quiero es la del cuerpo y la del alma juntas. Un abrazo.

Mery, ¿a que soy fino introduciendo temas? Pensaré hacia dónde apunta el femenino.

Olga B. dijo...

Qué delicado, dirigir la mirada al cielo, como el espíritu, y hablarnos de algo tan difícil de tocar (no es ironía) como el sexo.
Muy bien resuelto, y qué bellamente.
Te recuerdo, para que no decaigas en tus empeños (tampoco es ironía), que dejar de fumar tiene muy buenas repercusiones sobre el sistema circulatorio. Y el sexo, en su parte más protocolaria, es un problema de capilaridad.
Ánimo y felicidades por la entrada.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Olga, pues ahora que estoy decayendo, a ver si lo de la capilaridad me anima. Y gracias por tus elogios. Jamás pensé que podía ser delicado en este asunto.

Anónimo dijo...

Buena entrada si señor, lo de apuntar al cielo casi que no me lo creo, con llevar la vista al frente me conformo-
Lo digo porque con tanto empuje no vayas a hacerte pis en la cara, asi que guarda que te hará falta muy pronto.

Jesús Cotta Lobato dijo...

En sus momentos más felices o cuando uno está sentado, apunta al cielo, anónimo, pero con que mire al frente, como una espada, yo también me conformo

Suso Ares Fondevila dijo...

Esta entrada tuya, magistral (oye, ¿tú que desayunas?), se la daría yo a más de un cura, a más de un obispo, a más de un cardenal, a más de un papa, y a cuanto cristiano puritano ande suelto por ahí.
Sigue desayunando así, para que lo disfrutemos los demás.
Y... (no apto).

Jesús Cotta Lobato dijo...

Suso, te dedico la entrada, ya que te ha gustado. Y me moriré con las ganas de saber qué era lo no apto. Ex corde, Cotta

Suso Ares Fondevila dijo...

¿Lo no apto? Dado el tema de tu entrada, incitaba a cierto humor erótico y..., me frené.

Suso Ares Fondevila dijo...

Y gracias por dedicármela, Jesús.

Gerardo V. dijo...

Cotta, Cotta,como te gusta jugar con la matraca, jejeje. Pues sí, Sr Cotta, en usted descubro un esterno adolescente abducido por esas cosas del deseo que ahuyentan y aplazan la muerte. Y es que son cosas que no tienen remedio, que aunque a algunos nos dijerón que la picazon se nos pasaba cuando fueramos mayores, nada, que no se pasa y conociendo ya el percal sabemos que no se nos pasará y aunque tu lo pones muy bello todo y muy precioso y muy poético y muy inspirado en tu plenitud diaria también te digo que esa maravilla, que las explosiones copulativas y amorosas a veces tiene un revés muy malo y es el de la sed no satisfecha, una comezón que hierve de fiebre sin resolver en el mismo lugar por donde entra el pecado, un ascua encendida que devora razón y voluntades. Pero claro, sin eso que compartimos todos y todas no tendriamos historia, ni argumentos literarios, ni cine y hasta, a veces,incluso, no tendríamos de qué hablar o con qué sonreir o con qué soñar. Coincido con usted, Sr. Cotta, que el sexo es un gran invento que alimenta y por igual castiga.
Un saludo
Gerardo