domingo, 3 de agosto de 2008

Semen y anonimato

Si yo fuera mujer, no se me ocurriría jamás ir a un centro de fecundación a que me inseminasen con el semen de un desconocido, no sólo porque así privaría a mi hijo de saber quién es su padre y porque reduzco al varón a mero instrumento, a su moco fecundador, sino también porque me gustaría saber quién es ese tipo que me va a hinchar la barriga: ¿es el tipo de hombre con el que entablaría conversación en una fiesta o es el último por el que me dejaría tocar? ¿Le huelen los pies? ¿Es generoso con su tiempo y su dinero? ¿Le gustan los coches más que las personas? ¿Donó su semen porque está muy orgulloso de él?
Yo sólo dejaría entrar en mi femenino santuario a un hombre que superase la mayor prueba de amor, que he extraído, reformándola un poco, de Ovidio. Hay que imaginarse al candidato haciendo lo que nadie puede hacer por él, legañoso y flatulento, sucio, recién despierto. Si aun así nos sigue pareciendo atractivo, es que está uno enamorado de él.
Pocos donantes de semen superarían esa prueba. Así que lo mejor es que, como un niño es una cosa muy importante, sólo lo haga conmigo uno que supere esa prueba, porque los niños tienen derecho a nacer del amor y de la libertad, no de la selección y la probeta.
La probeta además genera un nuevo racismo: ¿qué argumentos legítimos hay para que las mujeres blancas no se dejen inseminar con semen de negros anónimos? Sólo se me ocurren argumentos racistas.
Debería ser un derecho humano el poder conocer quiénes son nuestros padres, los responsables biológicos de mi existencia. El donante de semen y de óvulos no puede ser anónimo.

11 comentarios:

Dr. Bito dijo...

Completamente de acuerdo.

Pero, creo que los donantes reciben una compensación (no sé si por donar o por utilización de sus productos) y si se pudieran conocer a muchos de ellos no los eligirían.

Además [ironía ON] esto es progreso, adelanto, modernidad... sólo queda que el semen se venda al lado de los yogures en los supermercados, porque ¿cómo negar a una mujer el capricho de tener un niño?

Un saludos.

Anónimo dijo...

Está claro que es una visión muy masculina del asunto, me explico:las mujeres no tienen hijos por capricho y muchas van al centro de fecundación con muchos quebraderos de cabeza y líos emocionales por someterse a pruebas, por no encontrar pareja o porque la que tiene no puede darle hijos. Según esto, el avance médico no sirve, porque "el santuario femenino" no debe ser mancillado. ¿Quién asegura que en una pareja llamémosla "normal" los hijos sean ideales, no padezcan alguna enfermedad o se conviertan en drogadictos, alcohólicos o lo que sea que la vida les depare? ¡anda que no hay personas que sufren algo parecido en su familia ¿Un semen conocido asegura que todo irá bien? Es verdad, está claro que si es de tu pareja, te aseguras que algún rasgo será familiar, porque otra cosa... ¿un enamoramiento también? ¡No hay parejas que no superan sus problemas y acaban separados!Que " no superarían esa prueba" los donantes de semen... ah y los conocidos ¿sí? Si pensáis que las mujeres que lo hacen son alocadas, caprichosas o egoístas es que definitivamente, el punto de vista que tenéis es estrictamente masculino. Y sí estoy de acuerdo en que los niños son algo muy importante, por eso, también deberían pasar entonces unas pruebas de paternidad responsable todos los que tienen hijos en la humanidad. Desgraciadamente, no todos las pasarían.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Una visión femenina del asunto no tiene por qué ser mejor que una masculina. Además en este asunto lo importante no es que el sexo de la visión, sino la contundencia de sus argumentos. Cuando digo que el donante de semen no puede ser anónimo no quiero decir que gracias a eso los hijos y las parejas vayan a ser felices, sino sencillamente que los hijos tienen derecho a saber quiénes son los causantes de su existencia. Por eso coincido con el doctor Bito, pero no con usted. Además, la mejor prueba de paternidad es tener un hijo. No debe haber otra prueba, porque ¿quién haría esa prueba? ¿Qué siniestro e infalible conciliábulo de médicos y psicólogos y gobernantes decidiría quién de nosotros podría educar a un niño? Saludos

psicopedagili dijo...

Personalmente, creo que esta sociedad, cada día más "hipócrita" no tiene nada claro qué son los derechos (y sus consecuencias) y qué los caprichos. Independientemente de la importancia de que un hijo conozca cuáles son sus orígenes (nombre de sus padres, historia -sea buena o mala-, etc.)creo que a nuestros estupendos legisladores y científicos se les ha pasado que la paternidad no es un derecho. Nadie tiene derecho a tener un hijo. Es justamente al contraria, son los hijos los que tienen derecho a tener unos padres.Y cuando digo padres, me refiero a un padre y una madre, evidentemente siempre han existido excepciones, accidentes, separaciones, pero la paternidad, una vez contraída es, sobre todo una RESPONSABILIDAD. Por que un hijo necesita del equilibrio que aportan un padre-hombre y una madre-mujer. Evidentemente, esto no es garantía de felicidad, estabilidad... Pero lo que sí está claro es que el misterio de la vida, aunque el hombre y los científicos, hayan empezado a tocarlo con la punta de sus dedos, es como su propio nombre indica, un MISTERIO. Y se dan casos de parejas que quieren tener hijos, y no los pueden tener, y los hay que no tienen tanto interés y los tienen como churros. Esto me hace pensar que, las cosas no pasan por casualidad. ¿Tendrá algo que ver en todo esto un tal "Dios"? Piénsenlo.

Anónimo dijo...

No digo que sea mejor, digo que es masculina, ya que no tenemos un santuario en el cuerpo, ni tenemos hijos cuando nos encaprichamos, alguna habrá, no puedo negarlo, pero afirmar que todas somos iguales es tan falso como decir que las que van a por la donación lo hacen atentando contra la familia y el derecho del niño. Evidentemente, un hijo es algo estupendo, un misterio, un deber cuando lo tienes, un derecho también, ¿por qué no?, en fin, que es algo más complicado de lo que muchos piensan. Pero los argumentos que esgrime son el derecho del niño a conocer su padre y ¿si no lo conocen?¿Fracasan en su vida? ¿Son de "segunda categoría"? ¿ Y los hijos que perdieron a sus padres en la guerra y nadie les contó nada de ellos? ¿Acaso aprovechar los recursos que ofrece la ciencia son "atentado" contra la dignidad?.
Sin embargo, sí puedo afirmar que tal y como se ha planteado el problema, el único argumento que veo que aparece claramente marcado en el texto es que la mujer no va a conocer quién la fecunda, y en el planteamiento que hace de esto disiento totalmente.No defiendo niños a medida, pero conozco niños probeta en circunstancias como las que comenta y le puedo asegurar que son niños muy muy felices y que no se les ve nada raro porque su padre no es el biológico. No conocen su origen biológico, pero hasta hoy no se han vuelto esquizofrénicos ni son ciudadanos de segunda categoría ni sus padres son egoístas porque ansiando una paternidad que no les llegaba, se esforzaron mucho por concebir un hijo que es para ellos su mundo ( pregunte, pregunte cómo se desgastan a nivel emocional y psicológico al ir y venir por los hospitales, quizás hubiera sido mejor no tenerlos ¿no?)
Saludos.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Estoy tentado de escribir otra entrada sobre el asunto, ya que ha suscitado el interés del doctor Bito, de Anónima y de Psicopedagili. Coincido con Psicopedagili en que tener niños no es un derecho, sino sencillamente una libertad, como la de irse de viaje a las Bahamas. Y coincido con Anónima en que los niños probeta no tienen por qué ser desgraciados. Sin embargo, lo que yo quería transmitir con el texto es, por una parte, sencillamente que no me parece justo que la ley, protegiendo el anonimato del donante, impida a una persona saber quién es su padre biológico y, por otro, que me resulta incomprensible el hecho de que la misma mujer que no se dejaría tocar el trasero por un malnacido en una fiesta se deje luego inseminar por él, que mira por donde es un donante anónimo. Por supuesto que hay niños que por accidentes o guerras no saben quiénes son sus padres, pero eso es un mal que nadie quiere. ¿Por qué permitir entonces que la ley, protegiendo el anonimato, provoque el mismo mal que los accidentes y las guerras impidiendo a los niños saber quiénes son sus padres? Un saludo a todos.
Ex corde

Anónimo dijo...

Felizmente no todos pensamos igual, y gracias a que pienso (y siento ) distinto; hoy tengo 2 hermosos hijos que me iluminan el alma cada mañana.
Saludos!!

Maria Fernanda.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Querida María Fernanda: ¡que seas muy feliz con tus dos hijos! En esa entrada hablé sin pensar demasiado. Si por una locura general el gobierno decretase como ley esa entrada, yo sería el primero en abolirla, con tal de que mujeres como tú puedan tener sus hijos. En no sé qué entrada, digo algo además que contradice esta que no te gusta: los hijos deberían nacer del amor y de la libertad, pero, ante todo, deberían nacer. Ex corde, Jesús Cotta

Moi dijo...

No he leido todo aún, ahora lo haré, y ampliaré mi comentario.

Empezamos por:
Si hay un Dios quien ha querido que algunos esten infertil, será el mismo Dios quien ha querido que habían scientificos para encontrarles una solución. Y en la misma linea de pensamiento Dios ha querido que habían mujeres solteras y lesbianas educando hijos. Somos todos hijos del mismo Díos. Si no interviene en la infertilidad, porque 'asi tiene que ser', sera que como no interviene en otras cosas que tambien 'asi tendra que ser'? Piensenlo...

Moi dijo...

la Ley que protege la anonimidad del donante va en contra del derecho del niño de conocer sus origenes. De hecho, en algunos paises ya se ha cambiado ese ley. Lo que hace que la cantidad de donantes ha bajado drasticamente. Se puede entender; ¿Quien quiere que 16 o mas años despues de haber hecho una donación te aparece un desconocido diciendo que lleva tus genes?
Y luego, si que es fuerte que como mujer, ni sabes de quien viene la donación.
Pero esas mujeres que por razones de infertilidad de la pareja no pueden tener hijos, que les aconsejas? El divorcio? Un amante?

Es un tema delicado...

Jesús Cotta Lobato dijo...

Respondo, Moi, a la primera parte de su comentario. Una cosa es que Dios permita que una mujer no sea fértil y otra cosa es que lo quiera. Pero estoy de acuerdo con usted en que los científicos deben investigar cómo solucionar la infertilidad, siempre que los métodos no sean abortivos (es decir, implantar varios embriones en una mujer y luego deshacerse de los que no le interesen).
Respecto a su segundo comentario, coincido con usted en que el derecho del niño a conocer sus orígenes es más importante que ese supuesto derecho del donante al anonimato. Y si yo fuera mujer y no pudiera tener hijos, creo que adoptaría hijos. Si el semen no va a ser de mi marido, que tampoco lo sea el óvulo y así ayudo a un niño que si yo no lo adopto no tendrá padres. Pero, claro, no pretendeo obligar a nadie a hacer lo que yo haría.
Encantado de charlar con usted. Venga cuando quiera.