martes, 2 de diciembre de 2008

Flores para Bécquer

¿Quién pone flores en la glorieta de Bécquer del Parque de María Luisa? Siempre que paso por ahí, hay rosas en las manos de alguna de las tres mujeres de piedra. Quien ahí las pone (o quienes las ponen) tiene que ser un romántico empedernido que aún cree en la poesía y en el amor. Es bonito. No se las queda para sí ni para su casa. Las prefiere al lado de Bécquer. Y yo también.

7 comentarios:

José María JURADO dijo...

Las pongo yo, son las que me sobran del cementerio, y como atufan a muerto y la glorieta me cae de paso, las tiro ahí, sin más, igualmente las podría echar a un contenedor.

:-)

Jesús Cotta Lobato dijo...

En eso consiste la poesía, en echar flores de muertos a las glorietas y no al contenedor. Un abrazo

antónimo dijo...

Qué curioso, del cementerio a la glorieta de Bécquer hay un buen trecho...En fin es bonito ver esas flores en el frío bornce y blanco marmol. Las flores nos recuerdan a los muertos y alegran a los vivos.

antónimo dijo...

Qué curioso, del cementerio a la glorieta de Bécquer hay un buen trecho...En fin es bonito ver esas flores en el frío bornce y blanco marmol. Las flores nos recuerdan a los muertos y alegran a los vivos.

Antonio Ruiz Bonilla. dijo...

Bellas y efímeras flores como su trágico corazón; voluptuoso y kamikaze.
Un saludo

Jesús Cotta Lobato dijo...

Querido Antónimo, ahora que lo dices, es curioso que demos a los muertos flores, que son símbolo del esplendor de la vida. Pero lo que a mí me gusta es que alguien se tome la molestia de que no falten flores jamás en la glorieta. Un abrazo

Jesús Cotta Lobato dijo...

Querido Antonio: me gusta eso de voluptuoso y kamikaze. Visito además tu bitácora y veo que vives en Alcalá, donde he trabajado ocho años. Me siento alcalareño. Un abrazo