jueves, 26 de febrero de 2009

La alcubilla

La alcubilla es un venero que nace de la roca viva en los Manjones, el caserón donde nació mi madre. Ni en el verano más seco ha dejado de manar. Está protegida por una vieja construcción con una puertecilla, para que no se metan sapos o culebras. Cuando uno la abre y mete en ella la cabeza, quedan atrás las cigarras atronando el campo, la canícula asolándolo todo, y ella, la alcubilla, como una virgen amable, como un hada invisible, te rocía la cabeza y la boca de frescura. ¿Cómo puede ser siglo tras siglo tan pura y tan fresca un agua que recorre las vetas quilométricas de la maltratada Tierra? Siempre he pensado que la Tierra posee, como los niños, una gracia natural que le cura todas las heridas.
Cuando estoy harto de ciudad y de cemento y de cartas de banco y de mí mismo, cierro los ojos y me veo allí asomado, a la alcubilla y ella me cura un poco la tristeza.

15 comentarios:

Juanma dijo...

Pues bendita alcubilla...

Un abrazo, querido Jesús.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Los paraísos de la infancia siempre reconfortan, amigo.

Máster en Nubes dijo...

Leyendo esta entrada se nota hasta el fresquito y la humedad.
Y tuve que mirar "venero" porque no sabía lo que era.
Gracias, Jesús, un abrazo.

Olga B. dijo...

Qué bueno tener una alcubilla en el recuerdo para meterse en ella cuando las cosas vienen mal dadas.
La gracia natural es un tesoro que empieza a desaparecer en cuanto aprendes a nombrarla, un hada muy tímida. Tal vez por eso sólo los niños y la naturaleza saben guardarla.
No pierdas de vista a esa virgen amable;-)

Un saludo, Jesús.

Mery dijo...

Qué buena imagen de infancia que reconforta las cuitas de la madurez.
Y que siga fresca y manando agua corra el tempo que corra es toda una lección de fidelidad.
Es muy bonito lo que dices de la Madre Naturaleza.
Un abrazo.

El Africanito dijo...

Mi querido Jesús,
La extrordinaria forma en que describes la alcubilla hace sentir bien a cualquiera.

Pienso que la alcubilla es la forma que tiene la madre tierra de sacar hacia fuera lo bueno de su interior, como tú al escribir.

gracias

antónimo dijo...

Maestro en la descripción de sensaciones y emociones infantiles. ¿Cómo es posible que recuerdes y transmitas esos recuerdos con esa armonía, con esa gracia? Admirable. Otra pregunta: ¿Has pensado en el subjuntivo recorra en lugar de recorre?

Jesús Cotta Lobato dijo...

Me han dado ganas de tener una foto de la alcubilla para compartirla con vosotros en algo más que palabras. Gracias por vuestros elogios, pero es mérito de la alcubilla y de la niñez, no mío. Qué buen lugar la infancia, ¿verdad?
Y en cuanto al subjuntivo, Antónimo, supongo que "recorra" se refiere a un agua que puede correr por más sitios, un recorra donde también está mi voluntad de que así sea. Un abrazo a todos y unas gotas de agua fresca de la alcubilla.

Miradme al menos dijo...

Mejor que no digas el nombre del lugar, que luego aparecen los youtubes y las guías turísticas de turno destrozando el encanto que tenían desde hace milenios. Has de ser un poco egoísta y reservártelo para ti o para quienes sean capaces de descubrirlo.

Un abrazo

Anónimo dijo...

Jesús, describes la alcubilla como si hubieses estado siempre allí, pero la puerta que conoces no es la que había.
Tu no has bebido agua en una lata de atún, entre amarilla, roja y herrumbrosa con su alambre, colgada en una lavija que tenia dentro, ni has olido los "matrantos" (cosa que ninguno conoceis jaja) que yo tuve que quitar para que el agua no se corrompiese, ni los juncos, ni meterse dentro de ella para limpiarla un servidor en pelotas(claro que despues que tu bebieses agua en ella).
Pero cierto es que Jesús describe lo que se siente cuando se bebe en ella, solo que él no ha estado en plena soledad con su amada cerca de ese tesoro escondido, yo si.
El venero es debil, es un hilito, que trabajó para los que sedientos que eran sus antepasados criaran a "la gente de Los Manjones".
Tampoco ha transportado junto a su abuela agua en un cantaro por un camino tortuoso, empinado y serpenteante que se entretejía entre unas chumberas que te daban el desayuno de un verano largo, demasiado largo. Que está muy bien para beber agua, pero no para vivir allí, al menos eso dice mi amada esposa.

elpiyayo dijo...

Una pregunta a Master en Nubes.
Creo que confundió venero con venéreo jaaja. Perdona es que me ha hecho muchisima gracia.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Anónimo, aciertas en unas cosas y en otras no. No sé qué son los matrantos, pero lo puedo adivinar. Sé que la construcción de la alcubilla no es la que siempre hubo. Pero sí he estado allí con una mujer y sí he subido agua de la alcubilla a la casa cuando el camino serpeaba entre las chumberas. En cuanto a lo de venero, aunque se parezca curiosa y reveladoramente a venéreo, no creo que lo confundiese Máster con venéreo. Un abrazo a anónimo y Piyayo

Granito dijo...

Pues a mi la tristeza que traía de un día de trabajo duro y raro me la has curado tú un poquillo tras pasearme un rato, por primera vez, por esta tu alcubilla. Gracias y saludos.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Granito, si mis entradas te alegran la jornada, aunque sean dos minutos, me alegras tú a mí todo un día. Bienvenido.

Gerardo V. dijo...

Querido Jesús; tu si que eres reparador. Y mira que a tus .... y tantos, no es facil seguir siendo un niño de nueve años. Logras transportarnos más allá de nuestra experiencia infantil creando un territorio común que por igual nos identifica y nos salva. Gracias por esa ternura, por esa manera de decir las cosas, por compartirlas, por esa vocación universal de compartir y comunicar con las palabras que así de vivas son un remananso reparador que alivian. Un abrazo.
Gerardo