lunes, 22 de junio de 2009

Pareja y escatología

Como se acercan las vacaciones y entonces me pongo festivo y despreocupado, hoy quiero plantear aquí la siguiente pregunta, si alguien tiene el valor de responderla:

¿Qué es mejor en la parejita: tirarse los pedos el uno delante del otro o bien ser recatados en eso, igual que uno lo es ante los extraños?

Por increíble que parezca, esta cuestión ha surgido en varias tertulias y expongo aquí los argumentos de un bando y otro:

a) Argumentos a favor del pedo libre: en la parejita se trata de estar lo más a gusto posible y, dado que es incomodísimo ir aguantando las ventosidades y donde pasa uno más tiempo es en la casa, no hay que recatarse, sino liberarse. Es una muestra más de la confianza propia de los amantes. Si en la casa tiene que andar uno aguantándose como en el trabajo, la casa es menos agradable y, si tu mujer y tu marido se escandaliza cada vez que te vibra el esfínter, es que se cree que se ha casado con un ángel, no con un ser humano, que, como te el mundo sabe, es muy pedorro.

b) Argumentos a favor del pedo recatado: los amantes deben mostrarse el uno al otro lo más agradable de sus personas y, precisamente, los pedos no son lo más agradable de uno. Si uno no se tira un pedo delante de un extraño, a quien no quiere, ¿por qué se los tira delante de quien más quiere? Además, tampoco es tan difícil tirarse en casa los pedos sin que nadie se dé cuenta. Pero, claro, si uno es un comodón y no quiere levantarse del sofá, entonces tu mujer o tu marido tiene derecho a quejarse de que le envíes lo que no quieres ni para ti siquiera. ¡No al pedo libre!

Los defensores del pedo libre, según mi experiencia, suelen ser varones. Las mujeres suelen ser del segundo o bien no saben o no contestan. Yo confieso que soy del segundo grupo: soy incapaz de liberarme.

En fin, mañana prometo una entrada más elevada.

35 comentarios:

BELMAR dijo...

muy buen blog!

Juanma dijo...

Pues aquí va mi confesión: pertenezco al primer grupo. Cabe decir que eso no hace de mí un guarrindongui impresentable, pongamos los puntos en su sitio.
¿Recatado fuera de casa? Obviamente. Pero también cabe decir que esa norma establecida ha hecho mucho daño: ¿en qué momento se vio como algo feo y no natural tirarse un pedo? ¿Alguien sabe algo de eso? Supongo que tendrá que ver, en el origen, el olor tan desagradable que se puede originar. Los míos, como son angelicales, no arrastran ese problema.
No será verdad, pero desde pequeño me contaron que hay, en algún lugar, un epitafio que así reza: "Por aguantar un peo, aquí me veo".

Un abrazo, querido Jesús.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Juanma, qué madrugador y qué valiente. Además tocas todos los palos: el amor en tu estupenda entrada de hoy, y ahora conmigo esto. Trimalción en el Satiricón les dice a los invitados a su cena que se pueden ventosear libremente. En fin, los romanos. Un abrazo para ti.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Pues he aquí otro romano, y no solo de apellido. El abuelo de mi mujer decía que ninguna pareja se debería casar sin haberse escuchado previamente un pedo.
Sabio era.
Un abrazo.

Yé dijo...

yuiyuiyuiyui amigo Cotta. amanece usted jugueton y polemista sacando tema tan cotidiano a debate. jajajajajajaja. yo opino que al tuntun uno o una no debe expresar ventosidades de manera indiscriminada y si no es por fuerza mayor pero en la confianza de la intimidad mas amorosoa y confiada el pedo se libera sin pudor y es que los flatos retenidos pueden jugar malas pasadas. Yo soy de los que en la muchisima confianza no me importa liberarlos aunque no hago concurso de buquets. Un abrazo. Yé

maite mangas dijo...

Pues como ya has anticipado tú, yo pertenezco al segundo grupo. Hay cosas que por mucha confianza que se tenga mejor en soledad. Para mí la diferencia es la excusa que se pone para ello. En público te levantas y dices, ahora vuelvo que tengo que hacer una llamada. En casa dices, ahora vengo que voy a tirarme un pedo y quedas fenofenal, por considerado, y estás tan agusto en tu casa.

José Miguel Ridao dijo...

Te voy a sorprender, Jesús, pertenezco al segundo grupo, aunque ya me gustaría ser del primero. Como decía el Beni de Cádiz, lo que no pue sé, no pue sé, y además es imposible...

Jesús Cotta Lobato dijo...

Juan Antonio, tu abuelo era muy sabio. Si dos personas superan esa prueba, ya hay amor eterno.

Yé, el amor todo lo perdona, pero, claro, no un concurso de bouquets, como tan graciosamente dices.

Maite, ¡qué bien lo has explicado! Yo también soy de esos.

José Miguel, en general, a los que nos gusta hablar de asuntos escatológicos somos luego mu requeteremirados. Ya somos tres en ese grupo.

Ranzzionger dijo...

Ay, qué interesante entrada, y eso que versa sobre las salidas.
Pues en mi caso, yo soy mitad y mitad: si la evacuación de gases es superior, no suelo cohibirme; pero, si es inferior, sí. Todavía hay clases de gases.
Un abrazo escaso lógico.

Ladrón_De_Versos dijo...

Buenos días Jesús. En cuestión de pedos con la pareja soy bastante cínico, -cínico por las escuela de los cínicos- ya sabes, perder las vergüenzas... encajo perfectamente en el primer grupo que has nombrado.

Como afirma juanma, mis pedos también tienen la apariencia de angelicales y no hay muchos problemas por el malo olor, jijijiji.

Qué sueñazo tengo... acabo de soñar que mataba a Hitler ahogándolo. ¡Qué pesadilla!

Saludos y hasta la próxima.

Luli dijo...

¡¡¡Grupo B, of course!!!

Pudor, por Dioss. Al grupo A supongo que se puede pasar cuando llevas 20 años casado... igual que mis padres... prefiero no recordarlo, acabo de desayunar ¬¬

Me gusta lo que escribes.

Besazzos, cuentas con una nueva lectora.

lolo dijo...

Me parece una entrada elevada.
Defiendo la teoría b)
Después...el amor será más largo y más libre.

eres_mi_cruz dijo...

jamás me peyere ante nadie...
usar el futuro del subjuntivo me place más...
sólo una vez lo hice y fue pidiéndole permiso a mi mujer y tras vomitar sangre en el cuarto de baño...
querida, sé que voy a morir... y aunque no soy médico como tú, creo que tirarme un peo ayudaría...
desde entonces y una vez garantizada mi masculinidad nunca volviere a repetirlo salvo riesgo inminente de muerte.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Existen varios tipos de pedos, y en base a eso, se es de la opción A o de la B.

Lo importante es la naturaleza del pedo en sí, no de la forma de aceptarlo en pareja.

Ya tienen mucho que aceptar, ambos.

Un abrazo.

Genial, me ha gustado mucho.

Julio dijo...

El peo (mejor que pedo) es libre; nosotros, no.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Ranzzionger, buena diferencia esa entre clases de gases. Eso cambia mucho las cosas. Otro abrazo escaso lógico (por cierto, eres un maestro en los juegos de palabras).

Luli, hay casos en que ambos son del grupo B hasta incluso las bodas de oro. Seguro que será tu caso. Bienvenida.

Lolo, gracias por decir que es una entrada elevada. En cierto modo lo es, porque con ella me pregunto qué es lo mejor para el amor.

Eres mi cruz, después de esa anécdota, me pareces absolutamente encantador. Normal que tu mujer te diera venia.

Javier, no se me había ocurrido plantear la entrada desde la naturaleza del pedo. Eso cambiaría mucho las cosas.

Julio, ¡qué aforismo tan estupendo! Deduzco, pues, que eres del grupo B.

El Africanito dijo...

Hombre yo creo que como todo, se debe hacer sin excesos, un poquito no pasa nada, lo que si es verdad es que si se te escapa alguno siempre es mejor que sea en compañia de tu pareja antes que con un extraño, pero recuerdo que sin atosigar.

un saludo mu apretao de verano.

churricos dijo...

Sr. Cotta.
¿puede ser que algún comentario no haya salido publicado?, ¿Fallos en la red?, Me cuesta trabajo pensar que pueda haber censura en su rincón. Prefiero pensar que ha sido un fallo mio. Por ejemplo, seleccionar vista previa para cercionarme de que lo que he escrito era lo que queria escribir, y que haya olvidado pinchar en "publicar entrada".
Le agradeceria me sacara de dudas.
Un saludo.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Africanito, ya lo decían los griegos: nada en exceso.

Chrurricos, no recuerdo haber borrado ningún comentario y mucho menos uno tuyo. ¿En qué entrada dices que lo publicaste?

churricos dijo...

Sr. Cotta.
Me extrañaba que tal censura existiese en su bitacora, con lo cual, a riesgo de ser censurado por los demas, reproduzco lo escrito anteriormente.
Un tio mio, tenia una cita que viene a lo que publica en su entrada.
Mas o menos decia así:
"Si te levantas por la mañana, y ves en el corral a tu mujer, en cuclillas, meando, con los pelillos chorreando, y piensas LA QUIERO...Ten la seguridad de que la querras para siempre"

Me dá que pensar que en la pareja, si hay amor verdadero, la escatologia, como todo lo demás es infinitamente subjetiva.

Como he escrito al principio, a riesgo de que me tachen de escatologico o degenerado, reitero que esa cita es de mi tio...
Pero, tambien asumo, que perfectamente podria ser mia.

Ya pueden disparar con balas de tinta de colores.

Un saludo.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Churricos, esa prueba también sirve para lo contrario: si no estás muy seguro del amor de una persona y te la imaginas haciendo eso y te da asco, es que no merece la pena casarse con esa persona.

Mirna dijo...

Ay Jesús, lo que me he reído con tu entrada y los comentarios. Madre mía.
Como bien suele decirse, donde hay confianza da asco. No debe haber tapujos e incomodidades en una pareja, pero a veces determinadas flatulencias suelen incomodar a la nariz de la persona de donde no procede el pedo. Por lo tanto, esos habría que evitarlos. Otros más inofensivos, ya sabes, ¿por qué no? Aunque ¿quién determina la peligrosidad de un pedo? Al fin y al cabo, "a nadie le huelen sus peos ni le parece sus niños feos".
Me quedo con los griegos.
Sigo riéndome. Un besazo.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Ay Mirna, qué gran verdad ese refrán. Sin embargo, los pedos del otro, esos sí que son feos.

ReyVindiko dijo...

Sí al pedo libre. Yo he tenido que casarme para liberarme. Tampoco es que ande en mi casa a reacción pero son muy simpáticas las "conversaciones" matutinas ventrilocuaces. Con mis hermanos no había libertad, eran seis narices, oídos o dedos acusadores. Incluso alguno hubo al que le grabaron un pedo en una cinta y con ella le hacían chantaje.
En mi caso eso depende de la familia. Es evidente que todo el mundo se los tira y, aunque algunos ofenden las narices, siempre sacan una sonrisa y fomentan la intimidad: cuando llego a casa ya dejo de ser social y me permito todas las libertades.

Jesús Cotta Lobato dijo...

¡Ay ese pedo grabado! ¡Cuántos sufrimientos infligió a su autor!

Alejandro Muñoz dijo...

Cotta, grupo A. Un abrazo.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Tu comentario ha sido el más breve y valiente. Y encima te da tiempo a enviarme un abrazo.

Ladrón_De_Versos dijo...

Qué bueno ser profesor y tener 3 meses de vaciones pagadas al año...

¿Compensa con el estress que causa el trabajo?

¡Saludos poéticos!

Jesús Cotta Lobato dijo...

Ladrón de versos, sólo compensa si te gusta mucho enseñar. Si no, no compensa. Aun cuando te guste enseñar, tienes que vértelas con gente que no quiere aprende. Entonces es frustrante. Pero cuando quieren aprender, es de lo más gratificante. En cuanto a las vacaciones, no son tres, sino dos meses: hasta final de junio estamos en el curro dando el callo y el uno de septiembre en el insti como un reloj.

Ladrón_De_Versos dijo...

¡Qué maravilla Jesús! ¡Qué maravilla!

Enseñar...

Un abrazo poético.

Capitán dijo...

Por Dios, ante una Dama hay que mantener la compostura, cueste lo que cueste.

Un abrazo

Jesús Cotta Lobato dijo...

Capitán, muy bien, eso sí que es hacer honor a tu nombre.

Ladrón de versos, si te gusta, ánimo.

Ladrón_De_Versos dijo...

Hace poco leí algo por ahí que decía así: "Si de verdad quieres aprender... enseña."

Saludos poéticos y matinales.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Cuando uno sabe enseñar algo, es que lo sabe de verdad. Al menos, cuando yo he explicado algo que en el fondo no entendía bien, mis alumnos no se enteraron de nada. Saludos matinales.

Mery dijo...

Esta entrada me ha recordado a un libro que leí hace muuuchos años: Bella del Señor, de A.Cohen.
Llevaban la moderación y la delicadeza al extremo en que casi podrían ser dos extraños, cuando en realidad eran amantes.