miércoles, 8 de octubre de 2008

Cazando tópicos


Es un canalla, pero canta como los ángeles. Fue muy mala persona, pero es el mejor pintor de su tiempo.

Estos tópicos se suelen decir a veces de los genios con malas pulgas. En general, el tópico establece una relación causal entre su genialidad y sus malas pulgas. Pero yo me pregunto: ¿Rousseau habría escrito peores libros si no hubiese abandonado a sus hijos en un orfanato? ¿Juan Ramón Jiménez habría escrito peores poemas si hubiera sido menos narcisista? Supongamos que sí, que si los genios canallas no hubieran sido canallas, no habrían sido genios. En ese caso, yo habría preferido que el Guernica no existiese.

Gaudí era muy buena persona y un genio. Picasso otro genio, pero un canalla. Sin la Sagrada Familia el mundo sería más feo y con el Guernica el mundo no es más hermoso. Ya sé que esto es confundir al autor con su obra, pero ¿por qué no voy a tener esos prejuicios con los malos?

6 comentarios:

Juanma dijo...

Cuando me topo con un genio, me quito el sombrero...vaya eso por delante.
Pero, sin duda, me quedo con el genio que es, además, buena persona. Me fascina la gente capaz de escribir de modo desgarrador sobre la soledad, la muerte...los grandes asuntos que duelen, pero luego resulta que está casado y tiene hijos y bebe cerveza y ve la tele y es, a lo mejor, el vecino.
Identifico bondad con inteligencia...hace años que me enganghó Sócrates.
Un abrazo.

Yo misma dijo...

Ser genio obviamente no es sintomático de buena persona, pero un genio con los atributos de una buena persona es más que genial, es excelente, maravilloso y demasiadas veces, excepcional.Porque no es importante ser genio y creérselo, sino ser una persona con mayúsculas, con sus más y sus menos ( todos somos humanos); que en el recuento de lo que somos siempre salga positivo, aunque no hagamos una catedral de ideas o un cuadro de emociones que trasvase el tiempo.
Un abrazo.

José María JURADO dijo...

Yo creo que los genios son siempre buenas personas, lo que sufren sus allegados se compensa con el bien que hacen a sus desconocidos presentes y futuros ¿y dónde pone que haya que tratar mejor a ésos que a éstos? Y con el Guernica el mundo, a lo mejor, no es más hermoso, pero sí es cierto que la inteligencia y el conocimiento del hombre han dado un paso más profundo, más allá de la naturaleza de la que Gaudí es un genial imitador. Con mis respetos.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Me gusta la reflexión de Juanma: dentro del hombre aparentemente más gris se esconde un genio, un sabio o un poeta. Coincido con yomisma en que un genio con buen genio lo es doblemente. No coincido con mi colega José María cuando dice que los genios son siempre buenas personas por el bien que nos han procurado a todos. Se puede amar la belleza y crearla siendo un perfecto canalla. Un cruel asesino puede tener una estupenda colección de rosas o escribir unos poemas magníficos. La belleza, para bien o para mal, no es hija del bien, como pretendía Platón, sino que se entrega al que tenga sensibilidad para ella. Además, hay que ser bueno con los allegados y los presentes, que son los que a uno le ha tocado tratar, y no sólo con los lejanos y futuros. Siguiendo tu razonamiento, José María, habría que concluir que los emperadores que construyeron los circos romanos para derrramar sangre humana son muy buenas personas porque nos legaron a las generaciones futuras el Coliseo. Por lo demás, cuando dije que si el Guernica no existe, no pasaba nada, reconozco que ha sido una machada. Un abrazo a todos.

San Isidoro dijo...

Rousseau era un gran propagandista. Hoy tendría mucho éxito.

Lo que sucede es que todo lo que escribió era mentira. Atrayente, porque parecen una colección de aforismos, pero mentira.

Su intento de buscar una alternativa al pecado original fracasa estripitosamente.

Por último, Gaudí era mucho más que un genio.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Querido san Isidoro: el problema de Rousseau es que, si el hombre es bueno por naturaleza, ¿por qué cuando se juntan varios hombres no resultan tan buenos? Por tanto, no seremos tan buenos. En segundo lugar, si Gaudí no hubiese creído en lo que hacía, no sería su obra tan bella y tan atemporal. Pocos arquitectos tan audaces resisten tan bien el paso del tiempo. Coincido contigo. Un abrazo