miércoles, 10 de junio de 2009

Enuresis nocturna

De niño yo me hacía pipí en la cama. Tendría yo la tierna edad de dieciocho añitos. Es broma: seis o a lo sumo siete.
Las excusas oníricas para no levantarme de la cama eran demasiado alambicadas para que un niño las pudiese desmontar.
Una de esas excusas fue la siguiente. Soñé que yo era un mago y para impresionar a mi público me metí teatralmente hasta la cintura en un tonel que estaba a punto de rebosar de agua.
-Y ahora, estimado público, atención -y elevé las manos al aire para que comprobaran que no llevaba ninguna botella ni recipiente-, nada por aquí, nada por allá: el gran mago Chatatachán es capaz de crear agua de la nada -no dije ex nihilo porque por entonces no sabía latín-, sin lluvias ni trucos y conseguirá por arte de magia que el tonel se desborde.
Y el tonel se desbordó.
Y me meé en el sueño y en la realidad.
Ya no recuerdo si me despertaron los aplausos o uno de mis seis hermanos, el que compartía cama conmigo, porque lo había bañado literalmente con mi pipí.
Mi madre, toda dulzura, me cambió las sábanas y me decía que le pidiera a mi ángel de la guarda que me despertara justo a tiempo para no mojar la cama.
Yo creo que fueron los ángeles los que me curaron la enuresis.

15 comentarios:

maite mangas dijo...

¡Como te entiendo jesús!, tambien hasta esas edades andaba yo con las inundaciones nocturnas...y entonces no existian los Huggies Dry night, vamos, los pañales de mayorcitos, que por cierto, ahora usan mi hijos...porque el tema es hreditario y me toca cumplir la penitencia.
Un abrazo.

Alonso CM dijo...

No te diré lo que soñaba pero el colchón acabaron por tirarlo. Lo peor de todo son las miraditas que te echan al día siguiente.
Un saludo de un larga estirpe de meones (y meonas).a111

Dyhego dijo...

DON JESÚS:
Entradas interesantes, pero ya es tarde para opinar.
No hay confundir "enuresis" con "polución".
1 neutonio.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Jesús, estás últimamente muy, pero que muy sensible.

Esta entrada es otra obra de arte.

Me quedo con "la dulzura de tu madre".

Un abrazo.

Ella fue, mejor que el ángel, la cura de todo.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Maite, todo lo curan con paciencia y cariño las madres.

Miradme, qué curioso haber sido meones nocturnos y luego encontrarnos de adultos por ahí, tan circunspctos. Un abrazo.

Don Dyhego, de la polución ya hablaremos otro día, cuando estemos más ecologistas.

Javier, sólo cuando leí tu comentario me he dado cuenta de que les he dado gracias a los ángeles, pero no a ella. Se las debo.

José Miguel Ridao dijo...

Coincido con Javier. Lo mejor de la entrada, la dulzura de tu madre. Si no hubiera siso por ella no la habrías escrito. Un abrazo.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Ay, me estáis tocando el corazoncito. Un abrazo, José Miguel.

Julio dijo...

La madre, como tantas otras, es la prota de esta historia.
Un abrazo, Jesús

Jesús Cotta Lobato dijo...

Un abrazo para ti, Julio.

tecla dijo...

Es un recuerdo muy tierno Jesús.
¿Crees que fueron los ángeles quienes te curaron?
Es hermoso que lo pienses así.
Nada mejor que ponernos a soñar que somos niños.

Bueno, meones, ¿Y qué?
A mucha honra.

Alejandro Muñoz dijo...

Sabias las madres que consiguen corregir hábitos sin reñir. Y los angelitos que les ayudan.
Muy bonita la entrada, Jesús.

Anónimo dijo...

Tu madre se que jamás se molestó por ello, pero que gustito el mearse en la cama jajaj, ese placer solo dura lo que dura la micción, despues todo es ....No te curó tu angel de la guarda sino tu hermano o hermanos, unos con codazos y otros con risas.
Siete hermanos jajaja, seis varones y pocas habitaciones jajajaa.
Pues si spy tu Parakleto quieras o no, ya ves intermedio y defiendo hasta algunos funcionarios y todo, eso es tener ilusión.
Y ño de la polución nocturna, eso es cosa de hombres ¿no?

Mery dijo...

Me gusta muchísimo que salgan a relucir los ángeles de la guarda ultimamente. Tan necesarios...

Un beso

churricos dijo...

Sr. Cotta.
Leyendo su entrada, me vienen a la memoria unas palabras de mi madre en los frios dias de invierno al lado de la lumbre "No toques el fuego que te meas en la cama".
No recuerdo haberme meado en la cama, y creo que es en parte, debido a ese consejo maternal, que generó en mi la cautela necesaria para, ni quemarme, ni mearme.
Que cierto el dicho ese de "Te conozco como si te hubiese parido".
De el otro que dice "cuando seas padre comerás huevos" hablaremos en otra ocasión...
...si a vd. le place.

Un abrazo

Jesús Cotta Lobato dijo...

Eso, Tecla, y a mucha honra.

Alejandro, ojalá yo dominara ese arte.

Anónimo, de la polución aún no me atrevo a hablar. Pero todo es posible. Y qué tiempos aquellos en que todos dormíamos en la leonera.

Mery, pues seguiré con los ángeles entonces.

Churricos, no conocía yo lo del fuego. Y envidio tu cautela. Y vale, a ver si hablamos del "cuando seas padre...". Un abrazo.