miércoles, 3 de septiembre de 2008

A partir de un gesto

Hasta esta mañana muy temprano, cuando iba al trabajo, no me he dado cuenta de un gesto muy habitual en mí. Salía yo con mi pitillo en la boca, empezando el día con el vicio, cuando me veo a mi vecino con su ropa de deporte y corriendo. Es un vecino encantador y nos saludamos cortésmente. Pero al saludarlo, escondí el pitillo en el hueco de la palma de la mano.
Como yo le doy vueltas a todos los asuntos, me pregunté por qué hago eso. ¿Me he dejado influir por el puritanismo laico imperante que condena como nuevo pecado el tabaco y, por tanto, deseo transmitir una imagen respetable a una persona respetable? ¿Siento vergüenza ante un deportista de ser un pobre nicotinómano que se asfixia con una carrerita de nada? ¿Me gustaría ser el que está corriendo y poniéndose fuerte y no el que se va a trabajar y se consuela con su vicio?
En fin, que uno es una caja de sorpresas y no lo sabía.

7 comentarios:

Rascaviejas dijo...

Ya sabe usted aquello de que los vicios deben ser privados y las virtudes públicas...o al menos eso dicen. Ya se sabe también aquello de que los mejores vicios son lo solitarios... en fin. No lo olvide: un paraguas en una taquilla, un enchufe en el techo y un instituto con una sexualidad reprimida. No me diga que no hay temas a su alrededor...

Anónimo dijo...

No tenemos que ser todos iguales. Me parece estupendo que tu vecino haga deporte. Pero me encanta verte con tu cajita de tabaco liando esos cigarrillos que te identifican. Deja de fumar si quieres pero no te reconozco sin esa tabaquera tan de Jesus Cotta.

Jesús Cotta Lobato dijo...

¡Jo! ¡Qué difícil me lo ponéis cuando decido tomar el camino de la virtud! Rascaviejas, que si los mejores vicios son los solitarios; y anónimo, con elogios a la tabaquera. Lo que puedo hacer es fumar y hacer deporte a la vez, a ver cómo me va. Un saludo a todos.

Yo misma dijo...

Pues si fumas y haces deporte a la vez pueden pasar dos cosas: una que hagas "deportillo" porque acabarás ahogado ( por experiencia) y no se le podrá llamar deporte, y dos, que abras tanto los pulmones al hacerlo que la nicotina te entrará hasta el tuétano... no sé, no sé... Qué sentimiento de ilegalidad, de culpa, de envidia etc, etc, etc sentimos los empedernidos de toda la vida de dios.
Saludos

Jesús Cotta Lobato dijo...

Total, tampoco es una solución fumar y hacer deportillo. La solución es, pues, dejar las cosas como están. Un abrazo a todos

Felipe dijo...

¡No!¡De eso nada!No puede ser que la conclusión de tan buen comienzo sea seguir fumando. El compromiso era empezar a sufrir pequeños ratos hace un mes. Qué imagen tan saludable la de un hombre que sale temprano de su casa, fresco y lleno de energía, con las manos libres y respirando el aire limpio de la calle, caminando a buen paso para ir a trabajar y ofrecerles a los demás lo mejor que tenga, en lugar de otro que jadea corriendo por las calles (pensadas para andar gentes de todas las edades) lleno de sudor, con la cara desfigurada y hecho un ecce homo. No hace falta perder el tiempo en actividades que castigan el cuerpo al límite de sus posibilidades (el jadeo es prueba de eso), sino procurar la salud no molestando al cuerpo (él solo tiende a ella) con vicios que machacan nuestros blandos tejidos y moviendo los músculos en el nivel medio de lo que es su diseño. Sufre los pocos minutos que dura la presión del vicio y te sentirás superior al vecino que pierde el tiempo. En cuanto a la pitillera que tanto gusta, ponla en una vitrina. Hazlo por ti mismo, por tus hijas y por los que te queremos.

Jesús Cotta Lobato dijo...

¡Ay querido Felipe! Tus argumentos, además de irrefutables,son brillantes y persuasivos, con una fina ironía y cargados de amistad. Lo leeré cada vez que el vicio me reclame la nicotina, eso sí, cuando empiece a dejar de fumar. Un abrazo