sábado, 27 de septiembre de 2008

Toreros y gladiadores


Yo entiendo de toros muchísimo menos que las vacas, pero, dado que mi episodio con los chivos ha suscitado varios comentarios al respecto, no me resisto a dejar aquí mi opinión.

Las luchas de gladiadores eran espectáculos grandiosos y fascinantes: si algo es un espectáculo, es ver a dos pedazos de hombres batiéndose a muerte, bajo unas reglas, con un código de honor y con valentía. Pero eran profundamente inmorales, porque el asesinato de un hombre nunca debe ser espectáculo, arte o belleza.

Ahora la pregunta es: ¿debemos también prohibir que la muerte de un animal a manos de un hombre sea espectáculo, arte o belleza? Yo respondo que sí es legítimo convertir en arte la muerte de un animal, porque abro un abismo entre el valor de la vida de una persona y el valor de la vida de un animal. Un hombre no puede ser matado en nombre del arte, pero un animal sí, porque el arte es más importante que la vida de un animal. Si el toreo suscitase en nosotros crueldad o mezquindad, como ocurre con las peleas de gallos, el toreo me repugnaría. Pero el toreo no suscita en nosotros malas pasiones, sino admiración por la nobleza y bravura del toro, el buempar del torero, su elegancia y un no sé qué ancestral y primitivo de la lucha del hombre contra las bestias y los dragones. Por eso justifico el toreo.

Los antitaurinos se empeñan en afirmar que el toreo no es arte, sino sólo negocio y crueldad. Entiendo que no hay arte ni belleza, sino sólo estupidez y crueldad, en dejar morir de hambre a un perro en una instalación artística, como hizo hace poco cierto peruano. Pero en la fiesta de los toros el hombre y el toro intervienen cada uno con sus propias armas. Que muchos no le vean el lado artístico por ningún sitio no significa que no haya belleza y arte en el toreo. Yo, por ejemplo, me aburro con la ópera, pero jamás se me ha ocurrido decir que no es arte. Me limito a reconocer mi ignorancia y mi falta de sensibilidad y de paciencia para la ópera.

Es cierto que no puedo evitar la compasión cuando matan al toro, pero me puede más la admiración por ese hombre que apunta con su estoque y mata como un valiente. Es un canto al hombre que no humilla al toro: tan sólo lo somete, arriesgándose.
Por eso preferiría ser vegetariano para que por mi culpa no muriese ningún animal a que desapareciera esta fiesta, porque los animales que devoramos en lonchitas han muerto sin posibilidad de defenderse de nuestra cómoda voracidad.

8 comentarios:

Dr. Bito dijo...

Le agradezco la entrada, Jesús, pero voy a decir más o menos lo mismo.
Yo también hago una gran diferencia entre la vida de un hombre y de un animal. ¿Que nosotros comemos asado, solomillos, cochinillos, etc ? pues sí, pero es por una necesidad, el hombre se debe alimentar, no se va a morir de hambre porque una vaca muera de vieja, pero resalto, UNA NECESIDAD, en una corrida de toros ¿qué necesidad hay? ¿qué valentía es esa de matar a un toro después de haberlo desangrado de un puyazo y haberlo hecho correr hasta fatigarlo para luego rematarlo? ¿que el hombre usa sus armas? que use una pistola, viene a ser lo mismo.
La vida de una persona es mucho mayor que la de un animal, pero la vida del animal es mayor que la del entretenimiento de una persona

antónimo dijo...

Sin querer hemos entrado en la polémica absurda e ireconciliable entre defensores y detractores de la fiesta de los toros. Aquí cada uno ve las cosas de una manera y es algo tan visceral que las razones no valen. Nos palntamos a un lado u otro e la discusión y de ahí no nos mueve nadie. Esto me recuerda un poco la dualidad española. Blanco y negro, rojo y azul, toros sí toros no. Yo, como miembro de uno delos bandos en cuantión me sumo a la opinión de Jesús y ya está.Pero entiendo las razones deñl dr. bito. Antonio Cabello.

Lopera in the nest dijo...

Que buen título Jesús: Toreros y gladiadores.

Pues eso, como un ser humano puede morir para que otros se distraigan, a mi me es imposible admirar ni el supuesto arte del torero, ni la supuesta nobleza del toro.

Las tres veces que he ido en mi vida a corridas de toros, la tres he estado angustiado todo el tiempo.

Pero NUNCA se me ocurriría prohibir, o solicitar la prohibición, de las corridas de toros.

Reyvindiko dijo...

¡Viva a los toros y a los toreros! (o mueran, que también puede ser)

Juanma dijo...

Es ésta mi primera visita a tu blog. Me encuentro con esta maravillosa entrada que agradezco. María Luisa Santos, profesora de Teoría del Conocimiento en la Facultad de Filosofía de Sevilla, nos decía que, probablemente, había tantas razones a favor de la fiesta de los toros como en contra. Estas tuyas, a favor, son desde luego de las mejores y más coherentes que leí o escuché jamás.
Un saludo.

José María JURADO dijo...

Los inmortales toros de Minos y Guisando, te damos las gracias, Jesús.

Por cierto el espectáculo no conlleva necesariamente la muerte del toro y al reciente indulto en Barcelona me remito.

En la tauromaquia se engrandece la entidad del animal, en la antitauromaquia se pervierte.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Al doctor Bito quiero decirle que comer asado, solomillos y cochinillos no es necesidad ninguna: podríamos comer sólo habas y tomates y así los animales vivirían en paz. No estoy de acuerdo en que los toros sean un entretenimiento: para entretenerse están los juegos de ordenador. Uno no va a los toros a entretenerse.
A mi querido Antónimo (a quien por fin he reconocido) quiero darle un par de besos y coincido con él en que es una polémica visceral sin solución, que en el fondo obedece a dos cosmovisiones irreconciliables.
La postura de lopera in the nest me parece la más sensata de las que he oído: no hay que prohibir todo lo que a uno le horroriza. A mí por ejemplo me horroriza el sadomasoquismo, pero no lo prohibiría, aunque sé de buena tinta que muchos sadomasoquistas acaban en los hospitales.
Me sumo al grito Reyvindiko, con todo lo que eso conlleva.
Juanma me ha inyectado en vena una sobredosis de optimismo: releeré mi entrada a ver si es tan buena como a él le parece.
Y el colofón de José María Jurado merece una entrada nueva. Agradecería que él la desarrollara en su estupenda bitácora.
Un abrazo a todos.

Beatriz V.P. dijo...
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